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martes, 29 de octubre de 2024

Julio Cortazar "Dadora de las playas"


             

De tus muchísimos amantes guardas destrezas,
inesperados sesgos,
caprichos repentinos y falsas negativas que una
sonrisa desmantela,
quizá la intermitencia de unos ojos hincados en el goce
y bruscamente, sin aviso, esa obstinada negativa a abrir
los párpados,
no sé, cosas esquivas, cambios que remontan a gustos
superpuestos,
a músicas distintas, a tantos bares donde diferentes manos
te leyeron
y donde diferentes nombres entraron en tu alerta indiferencia
de pasajera, de indescifrable francotiradora.
 

A mi vez dejaré en tu piel la huella de estas ceremonias,
de hábitos definidos, de maneras y de ángulos,
oh arena donde tantos arquitectos levantaron sus torres
y sus puentes
para que el viento las llevara mientras tú te volvías
al malecón o al bar
virgen a tu manera, la manera mejor y más hermosa
de ser virgen
dadora de las playas para los nuevos juegos.

 

JULIO CORTÁZAR, en "Último Round".

domingo, 13 de octubre de 2024

Maria Clara Gonzalez "PACTO"


 Los artistas del movimiento denominado fauvismo, con Matisse al frente, trataton de crear una forma nueva de pintar rompiendo así con el tradicional uso del color, del dibujo y de la perspectiva, elementos demasiados fieles a la realidad. Se puede decir que son de alguna forma quienes dan el pistoletazo de salida a la revolución de la pintura del siglo XX.

En una de sus obras más conocidas: "La raya verde", Matisse representa a su esposa. Esta se encuentra levemente ladeada respecto al plano de espectador y solo podemos verla de medio busto hacia arriba. A pesar de su intensidad cromática, la obra es sosegada, calmada. La intención del artista se centra en representar el rostro de forma esencial, reduciendo el uso de formas innecesarias. La raya verde que divide el rostro en dos y que es tal vez el elemento más característico de la obra no está situada de forma arbitraria, pues sirve como eje de separación entre el espacio iluminado y el sombreado. Lo habitual hubiese sido pintarlo de forma convencional, pero Matisse traduce la luz al color, de tal forma que el lado de tonos fríos simula la parte en sombre y el lado de colores cálidos la parte iluminada. Llama también la atención el fondo, ya que en éls e rechaza la armonía tradicional del colores. Y es precisamente esa contraposición de colores verdes, naranjas y violetas lo que produce un avance y retroceso de la superficie y crea un cierto ritmo que sugiere volumen y profundidad. (Manuel Jesus T.C)


Por si acaso llovizna por tu calle
y quieres secar tu cuerpo
entre mis brazos

Por si el silencio te acomete
y recuerdas el lenguaje extraño
que aprendiste a mi lado

Por si regresas
a humedecer de lunas los recuerdos

Por si el trópico te reclama impaciente
entre sus verdes

O por si acaso es de noche en tu morada
dejaré la puerta abierta

 

Maria Clara Gonzalez (BogotáColombia, 1952) es una poeta, cuentista, traductora, ensayista y crítica con siete libros de poesía publicados en la actualidad y un análisis literario sobre el papel de las poetas de la Generación del 27



domingo, 29 de septiembre de 2024

Julio Cortazar "Poema a Alejandra Pizarnik"


 

Poema de Cortázar escrito tras la muerte de Pizarnik, dedicado a ella.

“Puesto que el Hades no existe,

seguramente estás allí,

último hotel, último sueño,

pasajera obstinada de la ausencia.

Sin equipajes ni papeles,

dando por óbolo un cuaderno

o un lápiz de color.

-Acéptalos, barquero: nadie pagó más caro

el ingreso a los Grandes Transparentes,

al jardín donde Alicia la esperaba.”

“Bicho aquí,

aquí contra esto,

pegada a las palabras

te reclamo.

Ya es la noche, vení”.

 

A los pocos días de recibir esta carta, el 25 de septiembre de 1972 Alejandra se suicidó con tan sólo 36 años de edad, tras tomar 50 pastillas de seconal. Es imposible saber si realmente los sentimientos de Alejandra Pizarnik por Julio Cortázar traspasaron la barrera de la amistad y la admiración. Lo único que nos queda de esta historia, son los poemas y cartas que ambos se dedicaron. 


martes, 10 de septiembre de 2024

Mario Benedetti " Es tampoco"

Lo que conoces

es tan poco

lo que conoces

de mí

lo que conoces

son mis nubes

son mis silencios

son mis gestos

lo que conoces

de mí

lo que conoces

es la tristeza

de mi casa vista de afuera

son los postigos de mi tristeza

el llamador de mi tristeza.

 Pero no sabes

nada

a lo sumo

piensas a veces

que es tan poco

lo que conozco

lo que conozco

de ti

lo que conozco

o sea tus nubes

o tus silencios

o tus gestos

lo que conozco

es la tristeza

de tu casa vista de afuera

son los postigos de tu tristeza

el llamador de tu tristeza.

Pero no llamas.

Pero no llamo.

 

martes, 27 de agosto de 2024

Luis Cernuda "A un poeta muerto"

 «A un poeta muerto»

Así como en la roca nunca vemos
La clara flor abrirse,
Entre un pueblo hosco y duro
No brilla hermosamente
El fresco y alto ornato de la vida.
Por esto te mataron, porque eras
Verdor en nuestra tierra árida
Y azul en nuestro oscuro aire.

Leve es la parte de la vida
Que como dioses rescatan los poetas.
El odio y destrucción perduran siempre
Sordamente en la entraña
Toda hiel sempiterna del español terrible,
Que acecha lo cimero
Con su piedra en la mano.

Triste sino nacer
Con algún don ilustre
Aquí, donde los hombres
En su miseria sólo saben
El insulto, la mofa, el recelo profundo
Ante aquel que ilumina las palabras opacas
Por el oculto fuego originario.

La sal de nuestro mundo eras,
Vivo estabas como un rayo de sol,
Y ya es tan sólo tu recuerdo
Quien yerra y pasa, acariciando
El muro de los cuerpos
Con el dejo de las adormideras
Que nuestros predecesores ingirieron
A orillas del olvido.

Si tu ángel acude a la memoria,
Sombras son estos hombres
Que aún palpitan tras las malezas de la tierra;
La muerte se diría
Más viva que la vida
Porque tú estás con ella,
Pasado el arco de tu vasto imperio,
Poblándola de pájaros y hojas
Con tu gracia y tu juventud incomparables.

Aquí la primavera luce ahora.
Mira los radiantes mancebos
Que vivo tanto amaste
Efímeros pasar junto al fulgor del mar.
Desnudos cuerpos bellos que se llevan
Tras de sí los deseos
Con su exquisita forma, y sólo encierran
Amargo zumo, que no alberga su espíritu
Un destello de amor ni de alto pensamiento.

Igual todo prosigue,
Como entonces, tan mágico,
Que parece imposible
La sombra en que has caído.
Mas un inmenso afán oculto advierte
Que su ignoto aguijón tan sólo puede
Aplacarse en nosotros con la muerte,
Como el afán del agua,
A quien no basta esculpirse en las olas,
Sino perderse anónima
En los limbos del mar.

Pero antes no sabías
La realidad más honda de este mundo:
El odio, el triste odio de los hombres,
Que en ti señalar quiso
Por el acero horrible su victoria,
Con tu angustia postrera
Bajo la luz tranquila de Granada,
Distante entre cipreses y laureles,
Y entre tus propias gentes
Y por las mismas manos
que un día servilmente te halagaran.

Para el poeta la muerte es la victoria;
Un viento demoníaco le impulsa por la vida,
Y si una fuerza ciega
Sin comprensión de amor
Transforma por un crimen
A ti, cantor, en héroe,
Contempla en cambio, hermano,
Cómo entre la tristeza y el desdén
Un poder más magnánimo permite a tus amigos
en un rincón pudrirse libremente.

Tenga tu sombra paz,
Busque otros valles,
Un río donde del viento
Se lleve los sonidos entre juncos
Y lirios y el encanto
Tan viejo de las aguas elocuentes,
En donde el eco como la gloria humana ruede,
Como ella de remoto,
Ajeno como ella y tan estéril.

Halle tu gran afán enajenado
El puro amor de un dios adolescente
Entre el verdor de las rosas eternas;
Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
Tras de tanto dolor y dejamiento,
Con su propia grandeza nos advierte
De alguna mente creadora inmensa,
Que concibe al poeta cual lengua de su gloria
Y luego le consuela a través de la muerte.

Luis Cernuda

De: La realidad y el deseo (1924-1962) – VII Las nubes 


miércoles, 31 de julio de 2024

Felix Grande "Donde fuiste feliz alguna vez"



«Donde fuiste feliz alguna vez…», de Félix Grande

 

Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantado
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.

Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro
−el anticipo de las maldiciones.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajeneidad te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.

No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.

Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su víctima,
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.

Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño… su dueño… su dueño…

Félix Grande
Música amenazada


jueves, 18 de julio de 2024

Rafael de Chirbes "Diarios"


             

“Persistencia de la memoria” según Dalí, estos relojes blandos representan “el camembert del tiempo" por ser, según palabras del autor “tiernos, extravagantes, solitarios y paranoico-críticos”.
El hecho de dar una textura blanda a sus relojes llama la atención y hace que nos fijemos más detenidamente en ellos, tratando de descifrar su significado. Sabemos que el autor nos presenta un cuadro cargado de simbolismo, que encaja perfectamente con el movimiento surrealista. En él, el tiempo y la memoria son los grandes protagonistas dentro de un paisaje onírico.

“Excesos a mi edad es dormir poco, comer sin cálculo, fumar como un carretero y beber como lo que soy, un taciturno alcohólico social, que cuando deja de hacer lo que esté haciendo solo encuentra consuelo en algún lugar en el que sirvan copas y donde vea gente a su alrededor, o que solo sabe divertirse en la barra de un bar, mejor solo que acompañado, pero viendo gente que va y viene. En la nueva etapa, irá creciendo el índice de dolor que invierta por cada gramo de belleza o de simple satisfacción obtenidos. Es uno de los axiomas de la vejez, que llega a ratos sigilosa, y en otros momentos, impúdica: diciendo altiva que ya está aquí, dándole golpes y patadas a tu puerta para que se la abras cuanto antes, como si su retaguardia –la dama de la guadaña– tuviera prisa por hacer su trabajo. Si no tengo más que cincuenta y seis años, un niño según los cánones contemporáneos: pero arrugas y manchas en la piel aparecen de un día para otro. Últimamente reclaman mi atención (nunca había hecho caso de esas cosas, me miro poco en el espejo, me afeito y peino en un pispás). La piel cambia deprisa. Aunque procuro no fijarme, el espejo me muestra el deterioro, añadiéndolo a las aprensiones que nuestra época nos entrega a cualquier edad, miedo al cáncer, a la hipertensión, al colesterol, al azúcar, a la sal: han aparecido unas manchas negras en la mejilla izquierda y una parte de dicha mejilla se ha oscurecido, amenazante: como si, dentro de poco, la sombra fuera a ocupar buena parte del rostro y a oscurecerse aún más. Pienso en un cáncer de piel, en el sida, aunque seguramente no son más que rasgos que regala generosamente la vejez que tanta prisa tiene. Finjo que no lo noto, pero lo noto, y aquí escribo que lo noto. Los solitarios (sería mejor decir los solterones), además, pensamos que todas esas cosas nos apartan de los contactos sentimentales o simplemente sexuales. Cada vez menos posibilidades de gustar a nadie, y los que vivimos solos únicamente gustando a alguien podemos gozar de esas compañías esporádicas que se suponen necesarias para el equilibrio. Entras en algún local de ligue y descubres que nadie te mira o que, si alguien cruza por azar la mirada contigo, la aparta con precipitación. Le diriges a alguien la palabra y te dice: no, es que estoy cansado, o casado, o tengo prisa; esos son los signos que anuncian que lo peor está empezando a llegar. Aún hay más. Demasiadas veces te invade la sensación de que ni siquiera tienes acceso. Es decir, que ves a alguien que te gusta y ni siquiera te atreves a pensar en dirigirle la palabra, porque constatas que es de otra época, de otro tiempo, que está en el escaparate de un local al que no tienes acceso; piensas que tu tiempo con él ya ha pasado. No sé cómo ni desde cuándo, pero esa sensación es cada vez más frecuente. La sensación de estar cerca de algo hermoso que no es para ti, ya no. Te da vergüenza mancharlo hasta con la mirada.”

Rafael Chirbes “Diarios”

Rafael Chirbes “Diarios”

Rafael Chirbes Magraner (Tavernes de la ValldignaValencia, 27 de junio de 1949 - Beniarbeig, 15 de agosto de 2015) fue un escritor y crítico literario español. Con su octava novela, Crematorio, obtuvo en 2007 el Premio de la Crítica de narrativa castellana, mismo galardón que recibió en 2013 con su siguiente obra, En la orilla, que además fue galardonada con el Premio Nacional de Narrativa.