Yo no te
pido nada
yo no te acepto nada.
Alcanza
con que estés en el mundo
con que sepas
que estoy en el mundo
con que seas
me seas
testigo
juez y dios.
Si no
para qué todo.
Idea Vilariño
Un pobre hidalgo de aldea, Alonso Quijano, ha inaugurado para nosotros la historia del arte de la novela mediante tres preguntas sobre la existencia: ¿Qué es la identidad de un individuo? ¿Qué es la verdad? ¿Qué es el amor? Milan Kundera (“El Telón)
Yo no te
pido nada
yo no te acepto nada.
Alcanza
con que estés en el mundo
con que sepas
que estoy en el mundo
con que seas
me seas
testigo
juez y dios.
Si no
para qué todo.
Idea Vilariño
H.de Toulousse Lautrec "La toilette" (1889)
Las horas
pasan, pesan lentamente
vacías de ti, llenas de tu memoria.
Tu ausencia rompe el hilo de mi historia,
aísla como un foso este presente,
dejándome
indefenso e inocente
entre la espada aguda de la gloria
de haberte amado ayer, y la ilusoria
esperanza de amarte eternamente.
No dirijo mi
vida, y el futuro
se presenta inseguro, turbio, incierto.
Me atengo sólo a ti, que no te tienes.
Me inclino
sobre ti, endeble muro
de mis lamentaciones: roto, abierto,
hendido dique en el que me contienes
ANGEL GONZALEZ
"También
es el amor una luz negociada,
somos barcos
nocturnos que fondean en esta habitación
junto a una
cama que parece un puerto.
No me
importa que tardes en apagar la luz
si me quedo
dormido en tu lectura.
Un faro
parpadea muy pegado a tu cuerpo
para que
Ulises pueda hacer justicia
mientras que
Fortunata naufraga por las calles de Madrid
y la
esperanza se defiende con uñas y alegrías
en la
ciencia ficción de cualquier mundo.
Tampoco tú
protestas si enciendo la luz antes de hora.
Duermo poco.
Digamos que
a las cinco,
mi mesita de
noche es una dársena
donde hay
carga y descarga de palabras que pasan a tu sueño.
Por Nueva
York camina Baudelaire,
Federico en
París,
mientras
Machado cruza la frontera
y Cernuda
nos habla de Galdós bajo el cielo de México.
El amor es
también una luz negociada.
Me das tus
sueños al vivir los míos,
te doy mis
sueños al guardar los tuyos.
Historias
que se enlazan como cuerpos".
Luis García Montero
Los sonetos
de Mozart, la voz de Octavio Paz,
el whisky y
el café de Atahualpa Yupanqui,
no olvides
otra vez la llave de tu cuarto,
adiós,
pequeña rama de verano.
No importa,
sabes.
tu piel olía
a trigo y a murmullo,
tu pelo era
un temblor de pájaros.
de tu boca
me queda
un
menudo cangrejo delicado,
de tu
vientre una sombra con antílopes.
Adios, el
tiempo
te espera
con sus juegos,
no mires atrás,
no mires
hacia atrás.
JULIO CORTAZAR
Nº 1
Madura y
vencida
la tarde en
los ojos
como pozos
serenos.
Cuando
llegas, ya estas
marchando y,
ausente,
me turba tu
presencia,
aroma en la
distancia.
Nº 5
Muro suave
la carne,
sensación de
calor
que
fundiendo los huesos
en dulzuras
astilla
con gran
dolor el alba.
Nº 8
Mientras
todos te hablan,
tu callas
construyendo
los mundos
que ignoramos
y, herida,
sonríes.
Nº 12
Este ramo de
flores
silvestres
que olvide
de darte a
última hora,
prolonga, al
corromperse,
los adioses
mortales.
Antonio Colinas
Cuando sea
muy vieja y tú te hayas muerto,
descubriré una tarde las horas especiales,
el olor de poniente, las calles sin retorno,
cuando sea muy vieja y tú te hayas muerto.
Buscaré aquel espejo que devuelve recuerdos,
el mar azul, veranos, la carne y los deseos,
los ruidos cotidianos, tú y yo en el cristal,
cuando sea muy vieja y tú te hayas muerto.
Te evocaré tan joven como un hijo lejano,
que nunca vivió inviernos, que siempre tuvo alegre
el adiós y el reencuentro prendido de mis labios,
cuando sea muy vieja y tú te hayas muerto.
Le pediré al espejo que nunca se apague,
que no duerma mis ojos en la angustia del tiempo,
que se lleva las hojas de este otoño horroroso,
cuando sea muy vieja y tú te hayas muerto.
Romperé los retratos, romperé los recuerdos,
saldré al balcón vestida de muñeca de trapo,
pintada de fulana, pidiendo amor y guerra,
cuando sea muy vieja y tú te hayas muerto.
Yo sé que entenderías mi locura y mi pena,
yo sé que sonreirías con tu boca más fresca
ante el terror pintado en el hombre que pasa
cuando sea muy vieja y tú te hayas muerto.
Y aunque enamore a viejos ateridos y verdes,
te seguiré queriendo, jamás diré tu nombre,
jamás diré que tuve amores tan eternos,
cuando sea muy vieja y tú te hayas muerto.
Manuel Vazquez
Montalban
(Barcelona, España, 14 de junio de 1939 - Bangkok, Tailandia, 18 de octubre de 2003) fue un escritor español conocido sobre todo por sus novelas.
Todo será tan rápido:
primero pensaré que la vida se acaba,
que nunca fuí más lejos que al dejarte marchar;
después, vendrá el olvido.
Estos poemas
hablarán todavía de nosotros
pero de tí y de mí, ya no, ya nunca más.
Cuando África amanezca cubierta por la nieve
y en los cuadros de Goya luzca el sol.
El día en que las águilas se vuelen de los dólares,
y Pompeya despierte
de su sueño a la sombra del volcán,
entonces,
sólo entonces dejaré de quererte.
El día que no acabe a las doce de la noche.
El día que el ejército de Marte cubra el cielo
o Raskolnikov salga de Crimen y castigo
a poner unas rosas en la tumba de Dostoievsky,
entonces,
todo habrá terminado,
no te voy a querer.
Pero hasta que eso ocurra,
sólo tu y yo
podríamos
separarme
de tí.
BENJAMÍN PRADO
Ir y
quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma, y ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;
arder como la vela y consumirse,
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;
hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre fe paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;
creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno
LOPE DE
VEGA
Como hacer
que el hambre
se
transforme en una iglesia de Santiago de Peñalba
con bóveda
gallonada y arco de herradura.
Como
transportar
el estuco de
los siglos
como
abrazarlo,
acunarlo
para que no huya.
Como hacer
para que el hambre que lo puso sobre piedra
sea el
hambre que hoy lo relama;
como hacer
que la historia sea esto:
un dialogo
entre hambres que se hablan a través de los lugares
los lugares
que son el
lenguaje con el que se comunican
las hambres
de los hombres que no se conocieron
que no
llegaron a conocerse.
Juan de Salas (Madrid 1999) “Los Reales sitios”
Micheil Schrijver "Silencio de Mar"
Y tu voz
seguía diciéndome
y yo te
hablaba
y las
palabras muertas
se nos
quedaban pegadas
en las
bocas
como
cueros secos
y al
fondo las cataratas
y al
fondo el epitafio de las
tronantes
aguas: tu vida
rompiéndose,
como este mar.
RAUL ZURITA (poeta chileno,
1950)
«Elegía a
Ramón Sijé»
(En
Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería)
Yo quiero
ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando
lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas.
daré tu
corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo
duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay
extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre
rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano
levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a
la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos
levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta.
Quiero
escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar
la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a
mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de
angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la
sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón,
ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas
almas de las rosas…
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
Miguel
Hernández
«El Rayo
que no cesa»
Paul Gauguin "Mujer con mango" de 1892 en el Museo de Arte de Baltimore
También es
el amor una luz negociada,
somos barcos nocturnos que fondean en esta habitación
junto a una cama que parece un puerto.
No me
importa que tardes en apagar la luz
si me quedo dormido en tu lectura.
Un faro
parpadea muy pegado a tu cuerpo
para que Ulises pueda hacer justicia
mientras que Fortunata naufraga por las calles de Madrid
y la esperanza se defiende con uñas y alegrías
en la ciencia ficción de cualquier mundo.
Tampoco tú
protestas si enciendo la luz antes de hora.
Duermo poco.
Digamos que a las cinco,
mi mesita de noche es una dársena
donde hay carga y descarga de palabras que pasan a tu sueño.
Por Nueva
York camina Baudelaire,
Federico en París,
mientras Machado cruza la frontera
y Cernuda nos habla de Galdós bajo el cielo de México.
El amor es
también una luz negociada.
Me das tus
sueños al vivir los míos,
te doy mis sueños al guardar los tuyos.
Historias
que se enlazan como puertos.
Luis García Montero
Ahora todas
las cosas han borrado sus límites.
Amanece el paisaje tras un vidrio empañado.
Se me diluye el alma en estas formas vivas,
en estos sueños vagos.
Se me
desnuda el mundo de una manera nueva.
(¿Ha de acabarse todo cuando está comenzando?
¿Se me olvidarán los soles, se apagarán los siglos,
se evadirá la vida de nuestras tristes manos?)
Acaso mire entonces la vida de otros hombres
y acaso crea entonces que nada ha sido en vano.
Pero ahora
me rebelo. Doy suelta a mi hombre libre.
Sé que nada está muerto mientras viva mi canto.
Entre las perezosas nieblas del alba quiero
sentirme entero, palpitando.
Vi las
formas borrosas entre la niebla. Espectros.
El espectro de un monte. El espectro de un árbol.
Yo era mi propio espectro cediéndome al paisaje.
Un sueño más, recién soñado.
Pero yo me
rebelo. Yo llevo en mí la vida.
Yo estoy con el olvido cara a cara luchando.
José
Hierro
De: Alegría, 1947
Que al amor
verdadero no le olvidan el tiempo ni la muerte.
Resuelta en polvo ya, mas siempre hermosa,
sin dejarme vivir, vive serena
aquella luz, que fue mi gloria y pena,
y me hace guerra, cuando en paz reposa.
Tan vivo está el jazmín, la pura rosa,
que, blandamente ardiendo en azucena,
me abrasa el alma de memorias llena:
ceniza de su fénix amorosa.
¡Oh memoria cruel de mis enojos!,
¿qué honor te puede dar mi sentimiento,
en polvo convertidos sus despojos?
Permíteme callar sólo un momento:
que ya no tienen lágrimas mis ojos...
ni conceptos de amor mi pensamiento.
LOPE DE VEGA
(1562-1635)
"Resuelta en polvo, ya mas siempre hermosa" es un soneto de Lope de Vega, incluido en sus Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos (1634). El poema es una elegía dedicada a Marta de Nevares, su última amante, expresando dolor por su muerte y la perenne belleza de su recuerdo.
Eres tú
antes de irte,
cuando vivías todavía en casa.
La mirada brillante que nos recompensó.
Tu nombre se nos fue quedando atrás,
en la fotografía donde aún nos sonríes
como si todo fuese para siempre
y nada sucediera en otro sitio,
ni en la sonrisa que hoy desconocemos,
lejos de la que tiene tu cara en este álbum.
Esta sonrisa, ahora, sólo es para nosotros:
convive con las cartas, muñecas y dibujos,
recuerdos que desvela la mañana
que entra por tu balcón. A veces pronunciamos
tu nombre de una forma más joven, como antes.
Quizá de esta manera continúas aquí
y tu nombre protege los recuerdos más fieles
para vivir contigo a nuestro lado.
Joan Margarit (1938-2021)
La muerte de su
hija Joana, , fue un evento central y doloroso en la vida y obra
de Joan Margarit, quien convirtió su experiencia en
poesía, escribiendo el libro Joana,
un testimonio conmovedor del amor, el dolor y la ausencia, explorando cómo la
literatura y el arte ayudaron a afrontar el "abismo del nunca más" y
a mantener viva la memoria de su hija. Este es uno de esos poemas.