Los sonetos
de Mozart, la voz de Octavio Paz,
el whisky y
el café de Atahualpa Yupanqui,
no olvides
otra vez la llave de tu cuarto,
adiós,
pequeña rama de verano.
No importa,
sabes.
tu piel olía
a trigo y a murmullo,
tu pelo era
un temblor de pájaros.
de tu boca
me queda
un
menudo cangrejo delicado,
de tu
vientre una sombra con antílopes.
Adios, el
tiempo
te espera
con sus juegos,
no mires atrás,
no mires
hacia atrás.
JULIO CORTAZAR
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