"También
es el amor una luz negociada,
somos barcos
nocturnos que fondean en esta habitación
junto a una
cama que parece un puerto.
No me
importa que tardes en apagar la luz
si me quedo
dormido en tu lectura.
Un faro
parpadea muy pegado a tu cuerpo
para que
Ulises pueda hacer justicia
mientras que
Fortunata naufraga por las calles de Madrid
y la
esperanza se defiende con uñas y alegrías
en la
ciencia ficción de cualquier mundo.
Tampoco tú
protestas si enciendo la luz antes de hora.
Duermo poco.
Digamos que
a las cinco,
mi mesita de
noche es una dársena
donde hay
carga y descarga de palabras que pasan a tu sueño.
Por Nueva
York camina Baudelaire,
Federico en
París,
mientras
Machado cruza la frontera
y Cernuda
nos habla de Galdós bajo el cielo de México.
El amor es
también una luz negociada.
Me das tus
sueños al vivir los míos,
te doy mis
sueños al guardar los tuyos.
Historias
que se enlazan como cuerpos".
Luis García Montero

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