Un pobre hidalgo de aldea, Alonso Quijano, ha inaugurado para nosotros la historia del arte de la novela mediante tres preguntas sobre la existencia: ¿Qué es la identidad de un individuo? ¿Qué es la verdad? ¿Qué es el amor?
Milan Kundera (“El Telón)
Todo será tan rápido:
primero pensaré que la vida se acaba,
que nunca fuí más lejos que al dejarte marchar;
después, vendrá el olvido.
Estos poemas
hablarán todavía de nosotros
pero de tí y de mí, ya no, ya nunca más.
Cuando África amanezca cubierta por la nieve
y en los cuadros de Goya luzca el sol.
El día en que las águilas se vuelen de los dólares,
y Pompeya despierte
de su sueño a la sombra del volcán,
entonces,
sólo entonces dejaré de quererte.
El día que no acabe a las doce de la noche.
El día que el ejército de Marte cubra el cielo
o Raskolnikov salga de Crimen y castigo
a poner unas rosas en la tumba de Dostoievsky,
entonces,
todo habrá terminado,
no te voy a querer.
Pero hasta que eso ocurra,
sólo tu y yo
podríamos
separarme
de tí.
Paul Gauguin "Mujer con mango" de 1892 en el Museo de Arte de Baltimore
También es
el amor una luz negociada,
somos barcos nocturnos que fondean en esta habitación
junto a una cama que parece un puerto.
No me
importa que tardes en apagar la luz
si me quedo dormido en tu lectura.
Un faro
parpadea muy pegado a tu cuerpo
para que Ulises pueda hacer justicia
mientras que Fortunata naufraga por las calles de Madrid
y la esperanza se defiende con uñas y alegrías
en la ciencia ficción de cualquier mundo.
Tampoco tú
protestas si enciendo la luz antes de hora.
Duermo poco.
Digamos que a las cinco,
mi mesita de noche es una dársena
donde hay carga y descarga de palabras que pasan a tu sueño.
Por Nueva
York camina Baudelaire,
Federico en París,
mientras Machado cruza la frontera
y Cernuda nos habla de Galdós bajo el cielo de México.
El amor es
también una luz negociada.
Me das tus
sueños al vivir los míos,
te doy mis sueños al guardar los tuyos.
Ahora todas
las cosas han borrado sus límites.
Amanece el paisaje tras un vidrio empañado.
Se me diluye el alma en estas formas vivas,
en estos sueños vagos.
Se me
desnuda el mundo de una manera nueva.
(¿Ha de acabarse todo cuando está comenzando?
¿Se me olvidarán los soles, se apagarán los siglos,
se evadirá la vida de nuestras tristes manos?)
Acaso mire entonces la vida de otros hombres
y acaso crea entonces que nada ha sido en vano.
Pero ahora
me rebelo. Doy suelta a mi hombre libre.
Sé que nada está muerto mientras viva mi canto.
Entre las perezosas nieblas del alba quiero
sentirme entero, palpitando.
Vi las
formas borrosas entre la niebla. Espectros.
El espectro de un monte. El espectro de un árbol.
Yo era mi propio espectro cediéndome al paisaje.
Un sueño más, recién soñado.
Pero yo me
rebelo. Yo llevo en mí la vida.
Yo estoy con el olvido cara a cara luchando.