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sábado, 28 de enero de 2017

Pablo Neruda "Pido silencio"

Van Gogh "Cafe de noche" (1888)

 

Ahora me dejen tranquilo.
Ahora se acostumbren sin mí.
Yo voy a cerrar los ojos
Y sólo quiero cinco cosas,
cinco raíces preferidas.
Una es el amor sin fin.
Lo segundo es ver el otoño.
No puedo ser sin que las hojas
vuelen y vuelvan a la tierra.
Lo tercero es el grave invierno,
la lluvia que amé, la caricia
del fuego en el frío silvestre.
En cuarto lugar el verano
redondo como una sandía.
La quinta cosa son tus ojos,
Matilde mía, bienamada,
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
por que tú me sigas mirando.
Amigos, eso es cuanto quiero.
Es casi nada y casi todo.
Ahora si quieren se vayan.
He vivido tanto que un día
tendrán que olvidarme por fuerza,
borrándome de la pizarra:
mi corazón fue interminable.
Pero porque pido silencio
no crean que voy a morirme:
me pasa todo lo contrario:
sucede que voy a vivirme.
Sucede que soy y que sigo.
No será, pues, sino que adentro
de mí crecerán cereales,
primero los granos que rompen
la tierra para ver la luz,
pero la madre tierra es oscura:
y dentro de mí soy oscuro:
soy como un pozo en cuyas aguas
la noche deja sus estrellas
y sigue sola por el campo.
Se trata de que tanto he vivido
que quiero vivir otro tanto.
Nunca me sentí tan sonoro,
nunca he tenido tantos besos.
Ahora, como siempre, es temprano.
Vuela la luz con sus abejas.
Déjenme solo con el día.
Pido permiso para nacer.



Pablo Neruda

viernes, 13 de enero de 2017

Joaquin Caro Romero "Sabor a frontera"






Mijail Lurionov "Desnudo Azul" (1908)



No esta dentro de ti,
pero te encierra
abrigando un altar,
conteniendo el volumen y la esencia
de una flor aplastada,
solitaria, en tinieblas.

Te sienta bien
el contacto del bello con la tela,
alumbrado tesoro de la sombra,
adaptado secreto de la huella.

Forro del pubis,
Molde de caderas,
aderezo de la carne, obstáculo feliz,
débil separación de cielo y tierra
pero con la tortura del combustible húmedo,
delgada corteza
que hace medio invisible
el surco en la pradera,
intervalo de lluvia, combada superficie
de la vegetación de una alfombra de seda,
arcaísmo genital, fungosa máscara
de las ingles, honda de amor, hambrienta
piel de gusano,
hoja de morera.

Te pones los colores del mundo
desde la irresistible siesta
que te marcan los flujos de los astros
que en soledad de estuario protestan.

De tan humana e intima
me confunde y me encela.

De encima te la quito
para que tú amanezcas
del todo para mi,
descubriendo el nirvana de esa puerta
donde tan sólo yo te tiente, me
interponga y te quiera.

Joaquin Caro Romero  (Sevilla, 1940) es un poeta y crítico literario español.







viernes, 6 de enero de 2017

Jose Angel Valente "Al norte"

Marcel Duchamp


       



        Al norte
        de la línea de sombras
        donde todo hace agua,
        rompientes,
        en que el mar océano
        se engendra o se deshace,
        y el naufragio inminente todavía
        no se ha consumado, ciegamente
        te amo.

              

               José Ángel Valente


sábado, 31 de diciembre de 2016

Jorge Riechmann "Ausente"

                                                                    Renoir



Hay en tu ser
cámaras apartadas que no alcanzo,
invernaderos de delicia, lenta
germinación en tu sangre y en tu risa.

Está bien así. De tu retiro tomas
con la frente encendida y en los ojos
una promesa de luz
total para mañana.



Jorge  Riechmann  de “Material movil” y “ Cuaderno de Berlin”



Poeta español nacido en Madrid en 1962. 
Licenciado en Ciencias Matemáticas por la Universidad Complutense, tiene además estudios de filosofía, 
literatura alemana y ciencias políticas. Profesor de filosofía moral en la Universidad de Barcelona desde 1995, 
es también redactor de la revista "Mientras tanto" y traductor de literatura francesa y alemana.
Es considerado por la crítica como uno de los mejores exponentes de la poesía española de las últimas décadas.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Luis García Montero "Uno de Mayo"

Pierre Bonnard "El hombre y la mujer" (1900)





Mi tango has sido tú. Recuerdo que te he escrito
con la mejor ginebra que dio mi corazón.
Contigo la tristeza fue quizá menos triste
la soledad tan sólo una mala canción.

Recuerdo que he llevado tu nombre a los suburbios
y he visto como el tiempo te convertía en papel.
Inquieta como un trozo de amor bajo la lluvia
recuerdo haberte visto temblar sobre mi piel.

Vivimos codo a codo, nada nos enturbiaba,
en tus ojos la luna parecía charol.
La ciudad me miraba con su mejor sonrisa,
con tu mejor misterio desde aquella pensión.

A ti te he dedicado mis únicos desvelos
y las dudas que uno sólo siente una vez.
Detrás de cada esquina siempre estaba mi abrazo
estrechándote fuerte, esperándote fiel.

Después llegó el destino vestido de uniforme,
nos separó de un golpe y me arrojó hacia el mar,
la libertad, tu nombre, aquel pañuelo blanco
y en el puerto ese tango que faltó por bailar. 

                 Luis García Montero

sábado, 3 de diciembre de 2016

Luis Cernuda "No decía palabras"



 

No decía palabras,
Acercaba tan sólo su cuerpo interrogante,
Porque ignoraba que el deseo es una pregunta
Cuya respuesta no existe,
Una hoja cuya rama no existe,
Un mundo cuyo cielo no existe.
La angustia se abre paso entre los huesos,
Remonta por las venas
Hasta abrirse en la piel,
Surtidores de sueño
Hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
Una mirada fugaz entre las sombras,
Bastan para que el cuerpo se abra en dos,
Ávido de recibir en sí mismo
Otro cuerpo que sueñe;
Mitad y mitad; sueño y sueño, carne y carne;
Iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Aunque sólo sea esperanza,
Porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.


Luis Cernuda


sábado, 19 de noviembre de 2016

Juan Luis Panero "En un hotel de Roma"

Henri Cartier-Breson (1908-2004)


EN UN HOTEL DE ROMA. AGOSTO DE 1983
a Carlos Barral


Aquel hotel —donde vivimos y bebimos— ardió hace años
y en otra geografía tu cuerpo es ya cenizas perdidas
en el mar,
pero, a veces, regresa la memoria de aquel tiempo.
La gorra que compramos, unas fotografías
de un periódico, que apenas nos recuerdan,
son símbolos modestos de esas horas.
Algo como una botella vacía y unos vasos
en una terraza o el eco de tu voz
—leyendo en italiano— bajo los árboles,
en la noche calurosa de Villa Borghese.
Hoy, cuando otro agosto repite sus imágenes,
una copa de vino y aquella vieja gorra dibujan tu presencia,
la terquedad suicida de tu sueño
de vivir y morir a la sombra de un mito.
Quieto y eterno, con la barba en la mano,
fantasma legendario en un hotel en llamas.


Juan Luis Panero (1942-2013)