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martes, 10 de septiembre de 2024

Mario Benedetti " Es tampoco"

Lo que conoces

es tan poco

lo que conoces

de mí

lo que conoces

son mis nubes

son mis silencios

son mis gestos

lo que conoces

de mí

lo que conoces

es la tristeza

de mi casa vista de afuera

son los postigos de mi tristeza

el llamador de mi tristeza.

 Pero no sabes

nada

a lo sumo

piensas a veces

que es tan poco

lo que conozco

lo que conozco

de ti

lo que conozco

o sea tus nubes

o tus silencios

o tus gestos

lo que conozco

es la tristeza

de tu casa vista de afuera

son los postigos de tu tristeza

el llamador de tu tristeza.

Pero no llamas.

Pero no llamo.

 

martes, 27 de agosto de 2024

Luis Cernuda "A un poeta muerto"

 «A un poeta muerto»

Así como en la roca nunca vemos
La clara flor abrirse,
Entre un pueblo hosco y duro
No brilla hermosamente
El fresco y alto ornato de la vida.
Por esto te mataron, porque eras
Verdor en nuestra tierra árida
Y azul en nuestro oscuro aire.

Leve es la parte de la vida
Que como dioses rescatan los poetas.
El odio y destrucción perduran siempre
Sordamente en la entraña
Toda hiel sempiterna del español terrible,
Que acecha lo cimero
Con su piedra en la mano.

Triste sino nacer
Con algún don ilustre
Aquí, donde los hombres
En su miseria sólo saben
El insulto, la mofa, el recelo profundo
Ante aquel que ilumina las palabras opacas
Por el oculto fuego originario.

La sal de nuestro mundo eras,
Vivo estabas como un rayo de sol,
Y ya es tan sólo tu recuerdo
Quien yerra y pasa, acariciando
El muro de los cuerpos
Con el dejo de las adormideras
Que nuestros predecesores ingirieron
A orillas del olvido.

Si tu ángel acude a la memoria,
Sombras son estos hombres
Que aún palpitan tras las malezas de la tierra;
La muerte se diría
Más viva que la vida
Porque tú estás con ella,
Pasado el arco de tu vasto imperio,
Poblándola de pájaros y hojas
Con tu gracia y tu juventud incomparables.

Aquí la primavera luce ahora.
Mira los radiantes mancebos
Que vivo tanto amaste
Efímeros pasar junto al fulgor del mar.
Desnudos cuerpos bellos que se llevan
Tras de sí los deseos
Con su exquisita forma, y sólo encierran
Amargo zumo, que no alberga su espíritu
Un destello de amor ni de alto pensamiento.

Igual todo prosigue,
Como entonces, tan mágico,
Que parece imposible
La sombra en que has caído.
Mas un inmenso afán oculto advierte
Que su ignoto aguijón tan sólo puede
Aplacarse en nosotros con la muerte,
Como el afán del agua,
A quien no basta esculpirse en las olas,
Sino perderse anónima
En los limbos del mar.

Pero antes no sabías
La realidad más honda de este mundo:
El odio, el triste odio de los hombres,
Que en ti señalar quiso
Por el acero horrible su victoria,
Con tu angustia postrera
Bajo la luz tranquila de Granada,
Distante entre cipreses y laureles,
Y entre tus propias gentes
Y por las mismas manos
que un día servilmente te halagaran.

Para el poeta la muerte es la victoria;
Un viento demoníaco le impulsa por la vida,
Y si una fuerza ciega
Sin comprensión de amor
Transforma por un crimen
A ti, cantor, en héroe,
Contempla en cambio, hermano,
Cómo entre la tristeza y el desdén
Un poder más magnánimo permite a tus amigos
en un rincón pudrirse libremente.

Tenga tu sombra paz,
Busque otros valles,
Un río donde del viento
Se lleve los sonidos entre juncos
Y lirios y el encanto
Tan viejo de las aguas elocuentes,
En donde el eco como la gloria humana ruede,
Como ella de remoto,
Ajeno como ella y tan estéril.

Halle tu gran afán enajenado
El puro amor de un dios adolescente
Entre el verdor de las rosas eternas;
Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
Tras de tanto dolor y dejamiento,
Con su propia grandeza nos advierte
De alguna mente creadora inmensa,
Que concibe al poeta cual lengua de su gloria
Y luego le consuela a través de la muerte.

Luis Cernuda

De: La realidad y el deseo (1924-1962) – VII Las nubes 


miércoles, 31 de julio de 2024

Felix Grande "Donde fuiste feliz alguna vez"



«Donde fuiste feliz alguna vez…», de Félix Grande

 

Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantado
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.

Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro
−el anticipo de las maldiciones.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajeneidad te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.

No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.

Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su víctima,
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.

Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño… su dueño… su dueño…

Félix Grande
Música amenazada


jueves, 18 de julio de 2024

Rafael de Chirbes "Diarios"


             

“Persistencia de la memoria” según Dalí, estos relojes blandos representan “el camembert del tiempo" por ser, según palabras del autor “tiernos, extravagantes, solitarios y paranoico-críticos”.
El hecho de dar una textura blanda a sus relojes llama la atención y hace que nos fijemos más detenidamente en ellos, tratando de descifrar su significado. Sabemos que el autor nos presenta un cuadro cargado de simbolismo, que encaja perfectamente con el movimiento surrealista. En él, el tiempo y la memoria son los grandes protagonistas dentro de un paisaje onírico.

“Excesos a mi edad es dormir poco, comer sin cálculo, fumar como un carretero y beber como lo que soy, un taciturno alcohólico social, que cuando deja de hacer lo que esté haciendo solo encuentra consuelo en algún lugar en el que sirvan copas y donde vea gente a su alrededor, o que solo sabe divertirse en la barra de un bar, mejor solo que acompañado, pero viendo gente que va y viene. En la nueva etapa, irá creciendo el índice de dolor que invierta por cada gramo de belleza o de simple satisfacción obtenidos. Es uno de los axiomas de la vejez, que llega a ratos sigilosa, y en otros momentos, impúdica: diciendo altiva que ya está aquí, dándole golpes y patadas a tu puerta para que se la abras cuanto antes, como si su retaguardia –la dama de la guadaña– tuviera prisa por hacer su trabajo. Si no tengo más que cincuenta y seis años, un niño según los cánones contemporáneos: pero arrugas y manchas en la piel aparecen de un día para otro. Últimamente reclaman mi atención (nunca había hecho caso de esas cosas, me miro poco en el espejo, me afeito y peino en un pispás). La piel cambia deprisa. Aunque procuro no fijarme, el espejo me muestra el deterioro, añadiéndolo a las aprensiones que nuestra época nos entrega a cualquier edad, miedo al cáncer, a la hipertensión, al colesterol, al azúcar, a la sal: han aparecido unas manchas negras en la mejilla izquierda y una parte de dicha mejilla se ha oscurecido, amenazante: como si, dentro de poco, la sombra fuera a ocupar buena parte del rostro y a oscurecerse aún más. Pienso en un cáncer de piel, en el sida, aunque seguramente no son más que rasgos que regala generosamente la vejez que tanta prisa tiene. Finjo que no lo noto, pero lo noto, y aquí escribo que lo noto. Los solitarios (sería mejor decir los solterones), además, pensamos que todas esas cosas nos apartan de los contactos sentimentales o simplemente sexuales. Cada vez menos posibilidades de gustar a nadie, y los que vivimos solos únicamente gustando a alguien podemos gozar de esas compañías esporádicas que se suponen necesarias para el equilibrio. Entras en algún local de ligue y descubres que nadie te mira o que, si alguien cruza por azar la mirada contigo, la aparta con precipitación. Le diriges a alguien la palabra y te dice: no, es que estoy cansado, o casado, o tengo prisa; esos son los signos que anuncian que lo peor está empezando a llegar. Aún hay más. Demasiadas veces te invade la sensación de que ni siquiera tienes acceso. Es decir, que ves a alguien que te gusta y ni siquiera te atreves a pensar en dirigirle la palabra, porque constatas que es de otra época, de otro tiempo, que está en el escaparate de un local al que no tienes acceso; piensas que tu tiempo con él ya ha pasado. No sé cómo ni desde cuándo, pero esa sensación es cada vez más frecuente. La sensación de estar cerca de algo hermoso que no es para ti, ya no. Te da vergüenza mancharlo hasta con la mirada.”

Rafael Chirbes “Diarios”

Rafael Chirbes “Diarios”

Rafael Chirbes Magraner (Tavernes de la ValldignaValencia, 27 de junio de 1949 - Beniarbeig, 15 de agosto de 2015) fue un escritor y crítico literario español. Con su octava novela, Crematorio, obtuvo en 2007 el Premio de la Crítica de narrativa castellana, mismo galardón que recibió en 2013 con su siguiente obra, En la orilla, que además fue galardonada con el Premio Nacional de Narrativa.



jueves, 27 de junio de 2024

Mario Benedetti "Sonata para adios y flauta"




Te vas tan sola como siempre
te echaremos de menos
yo y los abrazos de la tarde
yo y mi alma y mi cuerpo

tu larga sombra se resiste
a abandonarnos / pero
has decidido que se fuera
contigo a todo riesgo

de todos modos no querría
que enterraras tu sueño
aquel en que tu amor de nadie
era como un estreno

te vas de nuevo no sé a dónde
y tu adiós es un eco
que se prolonga y nos alude
como un último gesto

nunca guardaste la ternura
como pan para luego
estoy seguro de encontrarla
liviana entre tus pechos

te vas con paso de derrota
pero no me lo creo
siempre has vencido en tu querella
contra el odio y el miedo

quién sabe allá lo que te aguarda
ese allá tan desierto
que se quedó sin golondrinas
todo erial/ todo invierno

mas si una tarde te extraviaras
entre el mar y el espejo
recuerda siempre que aquí estamos
yo y mi alma y mi cuerpo.


miércoles, 5 de junio de 2024

Benjamin Prado "Una puerta violeta para Dylan"

                                                             "Los parguas" de Renoir

Decía Renoir que "La obra de arte debe cautivarte, envolverte, arrastrarte. Es el medio por el que el artista transmite sus pasiones, es la corriente que emite la que te arrastra"

Esta interesante obra de Renoir titulada "Los paraguas" fue hecha en dos etapas diferentes, y esto es algo que se puede apreciar a simple vista. La parte derecha del cuadro en la que aparece una madre acompañada por sus dos hijas está realizada al modo impresionista. En cambio el resto de la composición está plasmada siguiendo una técnica que bebe de otro artista: Cézanne. Todo apunta a que Renoir hizo la primera parte allá por 1881 o 1882, posteriormente interrumpiría su trabajo y años más tarde lo retomaría. Por esta cuestión las diferencias entre estas dos zonas son tan evidentes.

Como curiosidad, cabe señalar que la niña que aparece a la derecha del espectador lleva un original abrigo con cuello y puños de encaje y un gracioso sombrero que enmarca su rostro. A nuestra izquierda, otra mujer de mediana edad levanta su falda para que no se le moje con el agua acumulada en la calle. Algunos afirman que esta mujer (que por cierto, es una mujer real, pues se trata de la modelo y artista Suzanne Valadon) es el prototipo de belleza femenina del artista. Además otros personajes son claramente conocidos: al fondo a la izquierda está Edmond, hermano de Renoir, y a la parte izquierda su amigo Paul Lhote.

Es un cuadro muy interesante por lo dicho anteriormente, pero además de una complejidad técnica notable, ya que cada todos ellos realizan movimientos diferentes en un espacio abigarrado. Algunos han querido ver en esta obra un mensaje claro de Renoir hacia la incomunicación de la sociedad del momento, en la que cada individuo se mantiene ajeno a lo que hacen los demás. (Manuel Jesus T.C.)


Que tu vida sea tuya, 

que al mirarte al espejo te parezcas a ti.

No confundas la cuerda que salva con la que ata, 

no te detengas donde no vayas a crecer.

Necesita a unos pocos, 

no dependas de nadie.

Ten siempre a mano todas las palabras que sirvan para decir que no.

Aléjate de quien no te permita ser a su lado aquello que serías a solas,

del que pise tus huellas para volver las suyas,

del que te haga decirte: cuando pienso en nosotros no me acuerdo de mí.

Huya del que imagina tormentas en un vaso,

del que te abraza igual que si ya no estuvieses,

del que ve la montaña en el grano de arena, 

del que ríe sólo por no llorar.

No cometas errores que no te enseñen nada,

no te hagas daño y creas que es en defensa propia.

Logra que tu alegría no sea de cristal y tu dolor de hierro

Desconfía de aquellos que tratan de cambiarte,

que para estar contigo te piden que seas otra.

No dejes que te adoren, 

porque tarde o temprano las coronas acaban volviéndose de espinas.

Merece lo que es tuyo, 

busca lo que te falta.

No hables con los que venden clavos ardiendo al borde del abismo.

No afrontes cada día como si fuese el último.

Ten tiempo que perder,

ten algo que ocultar. 

Y equivócate siempre que sea necesario,

sin miedo, a tu manera.

Cae y ponte de pie.

Ve con tus propios ojos.

Pon la mano en el fuego,

puedes estar segura de que hagas lo que hagas

estará algunas veces de acuerdo contigo 

y siempre de tu lado.

Recuerda que estar vivos no es igual que vivir.

BENJAMIN PRADO

 

sábado, 11 de mayo de 2024

Javier Egea "Noche callada"


Esta obra pictórica fue realizada por Leonardo Da Vinci en el siglo XV, en plena etapa renacentista. Se trata del retrato  de la amante de su mecenas, Ludovico Sforza (Il Moro) y es una pintura realizada con la técnica al óleo sobre soporte de tabla. 

La máxima atención se centra en el rostro de la mujer y el animal, gracias al foco de luz, que originalmente, provenía de una ventana que fue tapada posteriormente. El fondo oscuro ayuda a resaltar la figura principal sin distracciones. La dama, identificada como Cecilia Gallerani, va vestida “a la moda española” (Alla Spagnola), con un vestido de amplias mangas, un collar alrededor de su cuello que indica su estatus social, y un velo que se ciñe a su cabello con una cinta que cruza su frente. Se puede apreciar la estética de Da Vinci con la expresión característica similar a la Gioconda, que nos transmite una psicología misteriosa de mirada inteligente. El animal es una alegoría de la fidelidad hacia su amante, ya que Ludovico perteneció a la orden del Armiño. (Del blog Malaga Creativa)


«…Es cierto que la historia

nos condenó a las calles ateridas

y no el azar que llega maldito restallando.»

 

«Noche canalla»

Yo no sé si la quise pero andaba conmigo,
me guiaba su risa por la ciudad tan gris.
Ella tenía en su boca colinas de Ketama
y el cielo de sus ojos me pintaba de añil.

Yo vi tantas estrellas como ella puso siempre
en aquel cielo raso como un paño de tul.
Ella llevaba el pelo como la Janis Joplin
y los labios morados como el Parfait-Amour.

La he perdido en un bosque de jeringas brillantes
por donde nos decían que se llegaba al mar;
se fue sobre un caballo de hermosos ojos negros,
por más que yo me muera no la podré olvidar.

Bajo el cielo ceniza me conducen mis piernas.
Esta noche no tengo ni esperanza ni amor.
Sólo queda el calor de mi pobre navaja.
Hoy me he visto la cara de un retrato-robot.

A pesar de sus ojos he salido a la calle,
a pesar de sus ojos me ha tocado vivir .
En un barrio de muertos me trajeron al mundo.
Esta noche canalla no respondo de mí.

Javier Egea