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domingo, 7 de noviembre de 2021

Homero Aridjis "Un poema de amor"

                                                                  

                                                                            MUNCH
 



Cuando hable con el silencio

cuando sólo tenga una cadena
de domingos grises para darte

cuando sólo tenga un lecho vacío
para compartir contigo un deseo
que no se satisface ya con los cuerpos de este mundo

cuando ya no me basten las palabras del castellano
para decirte lo que estoy mirando

cuando esté mudo de voz de ojos y de movimiento

cuando haya arrojado lejos de mí
el miedo a morir de cualquier muerte

cuando ya no tenga tiempo para ser yo
ni ganas de ser aquel que nunca he sido

cuando sólo tenga la eternidad para ofrecerte
una eternidad de nadas y de olvido

una eternidad en la que ya no podré verte
ni tocarte ni encelarte ni matarte

cuando a mí mismo ya no me responda
y no tenga día ni cuerpo

entonces seré tuyo
entonces te amaré para siempre


Homero Aridjis

Obras del autor

Homero Aridjis nació en Contepec, Michoacán, el 6 de abril de 1940.

Los ojos desdoblados, La Palabra, México, 1960.
La tumba de Filidor, La Palabra, México, 1961.
Antes del reino, Era, México, 1963.
Mirándola dormir, Joaquín Mortiz, México, 1964.
Perséfone, Joaquín Mortiz, 1967.
Ajedrez-Navegaciones, Siglo XXI, México, 1969.
Los espacios azules, Joaquín Mortiz, México, 1969.
El poeta niño, FCE, México, 1971.
El encantador solitario, FCE, México, 1973.
Quemar las naves, Joaquín Mortiz, México, 1975.
Vivir para ver, Joaquín Mortiz, México, 1977.
Noche de independencia, Ultramar, Salvat, Madrid, 1978.
Espectáculo del año dos mil, Joaquín Mortiz, México, 1981.
Construir la muerte, Joaquín Mortiz, México, 1982.
Playa nudista y otros relatos, Argos Vergara, Barcelona, 1982.
1492 vida y tiempos de Juan Cabezón de Castilla,
 Siglo XXI,
México, 1985; Edhasa, Barcelona, 1990; Diana, México, 1991.
El último Adán, Joaquín Mortiz, México, 1986.
Memorias del nuevo mundo, Diana, México, 1988; Edhasa,
Barcelona, 1991.
Gran teatro del fin del mundo, Joaquín Mortiz, México, 1989.
Imágenes para el fin del milenio & Nueva expulsión del paraíso,
Joaquín Mortiz, México, 1990.
El poeta en peligro de extinción, El Tucán de Virginia, México, 1992.
La leyenda de los soles, FCE, México, 1993.


sábado, 23 de octubre de 2021

Gil de Biedma "En una despedida"


                                                                  Geoffrey Johnson



Tardan las cartas y son poco
para decir lo que uno quiere.
Después pasan los años, y la vida
(demasiado confusa para explicar por carta)
nos hará más perdidos.
Los unos en los otros, iguales a las sombras
al fondo un pasillo desvayéndonos,
viviremos de luz involuntaria
pero sólo un instante, porque ya el recuerdo
será como un puñado de conchas recogidas,
tan hermoso en sí mismo que no devuelve nunca
las palmeras felices y el mar trémulo.

Todo fue hace minutos: dos amigos
hemos visto tu rostro terriblemente serio
queriendo sonreír.
Has desaparecido.
Y estamos los dos solos y en silencio,
en medio de este día de domingo,
bellísimo de mayo, con matrimonios jóvenes
y niños excitados que gritaban
al levantarse tu avión.
Ahora las montañas parecen más cercanas.
Y, por primera vez,
pensamos en nosotros.

A solas con tu imagen,
cada cual se conoce por este sentimiento
de cansancio, que es dulce —como un brillo de lágrimas
que empaña la memoria de estos días,
esta extraña semana.

Y el mal que nos hacemos,
como el que a ti te hicimos, lo inevitablemente
amargo de esta vida en la que siempre, siempre,
somos peores que nosotros mismos,
acaso resucite un viejo sueño
sabido y olvidado.
El sueño de ser buenos y felices.

Porque sueño y recuerdo tienen fuerza
para obligar la vida,
aunque sean no más que un límite imposible.
Si este mar de proyectos
y tentativas naufragadas,
este torpe tapiz a cada instante
tejido y destejido,
esta guerra perdida,
nuestra vida,
da de sí alguna vez un sentimiento digno,
un acto verdadero,
en él tu estarás para siempre asociado
a mi amigo y a mí. No te habremos perdido.

Jaime Gil de Biedma

 


miércoles, 13 de octubre de 2021

Manuel Altolaguirre "La voz cruel"


                                                                  Trincheras



                                            A Octavio Paz


Alzan la voz cruel
quienes no vieron el paisaje,
los que empujaron por el declive pedregoso
la carne ajena,
quienes debieron ser almas de todos
y se arrancaban de ellos mismos
cuerpos parásitos
para despeñarlos.

Mil muertos de sus vidas brotaban,
mil muertos solitarios
que miraban desde el suelo,
durante el último viaje,
la colosal estatua a la injusticia.

No eran muertos,
eran oprimidos,
seres aplastados,
ramas cortadas de un amante o de un padre,
seres conducidos por un deseo imposible,
topos de vicio
que no hallarán la luz
por sus turbias y blandas galerías.

Alzan la voz cruel
quienes no vieron el paisaje,
los que triunfaron
por la paz interior de sus mentiras.

¡Oh mundo desigual!
Mis ojos lloren
el dolor, la maldad:
la verdad humana
.

 

Manuel Altolaguirre 


Málaga, 29 de junio de 1905-Burgos, 26 de julio de 1959) fue un poeta y editor español, perteneciente a la generación del 27.Durante la Guerra Civil Española, Altolaguirre se convierte en miembro de la Alianza de Intelectuales Antifascistas9​ y director de La Barraca, llegando incluso a alistarse en las fuerzas republicanas, realizando proyectos de imprenta y editoriales con fines propagandísticos

 Tras huir de España por los Pirineos en enero de 1939 y ser confinado en un campo de concentración en Francia.17​ Fue ingresado en una institución psiquiátrica durante una semana,17​ de donde es rescatado por diversos colegas, y consigue llegar con su esposa, Concha Méndez, a casa de Paul EluardMax Ernst y Pablo Picasso colaboraron para que la familia viajase rumbo a América, en marzo de 1939.

Es posiblemente el poeta más espiritual e intimista de la Generación del 27. En sus composiciones se observa la huella de San Juan de la CruzGarcilaso de la VegaJuan Ramón Jiménez y Pedro Salinas. Aunque su producción es breve y desigual, supo crear un mundo intimista pero rico en matices. Su poesía es cálida, cordial, transparente. Canta el amor, la soledad, la muerte, con tonos románticos. Según él, su poesía se siente hermana menor de la de Salinas. Rasgo sobresaliente de su producción es su musicalidad, con predominio de los versos cortos y las estrofas de raíz tradicional.

domingo, 26 de septiembre de 2021

Francisco Quevedo "Sueño fue ayer mañana será tierra"


 

«Fue sueño ayer, mañana será tierra…»

Fue sueño ayer, mañana será tierra.
¡Poco antes nada, y poco después humo!
¡Y destino ambiciones, y presumo
apenas punto al cerco que me cierra!

Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa, soy peligro sumo,
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo que me entierra.

Ya no es ayer, mañana no ha llegado;
hoy pasa y es y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.

Azadas son la hora y el momento
que a jornal de mi pena y mi cuidado
cavan en mi vivir mi monumento.

Francisco de Quevedo


martes, 7 de septiembre de 2021

José Luis Borges "Amorosa anticipación"

                                                                   John Singer Argent
 


Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la costumbre de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o silencios
serán favor tan misterioso
como el mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha que la memoria elige,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes,
Arrojado a quietud
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por vez primera, quizá,
como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo
sin el amor, sin mí.

José Luis Borges (1899-1986)


domingo, 22 de agosto de 2021

Federico Garcia Lorca "El amor duerme en el pecho del poeta" por Amancio Prada




Tú nunca entenderás lo que te quiero
Porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
Por una voz de penetrante acero.
Norma que agita igual carne y lucero
Traspasa ya mi pecho dolorido
Y las turbias palabras han mordido
Las alas de tu espíritu severo.
Grupo de gente salta en los jardines
Esperando tu cuerpo y mi agonía
En caballos de luz y verdes crines.
Pero sigue durmiendo, vida mía.
¡Oye mi sangre rota en los violines!
¡Mira que nos acechan todavía!.
Pero sigue durmiendo, vida mía.
¡Oye mi sangre rota en los violines!
¡Mira que nos acechan todavía!.


Federico Garcia Lorca

domingo, 11 de julio de 2021

Julio Cortazar "Estela de una encrucijada"

                                                           

                                                                        UFFICI


Los mármoles que tanto amamos siguen ahí
en los museos Vaticanos, y las tablas
temblorosas de vírgenes y de ángeles, Duccio de Buoninsegna,
Ambrogio  Lorenzetti, y los trajes a rayas de los duomos
y junto al Amo sigue Santa María de lla Spina, todo sigue
en Urbino, en Perugia, en San Sepolcro, en Siena.
Tú los verás acaso una vez más
y yo también acaso una vez más
en tiempos diferentes, sin compartir ese segundo
siempre nuevo y distinto de detenerse frente a un Donatello
y sin hablar, perdidos en la contemplación, saber
que el otro estaba al lado, que después sería el diálogo,
el acuerdo o la pugna o las razones
y sobre todo ese calor por dentro, esa felicidad de los museos
y después bajo el sol, comiendo en pobres trattorías,
o en nuestro cuarto miserable, lavándonos por turno junto al fuego,
mientras las voces retomaban un acorde del Giotto, un sesgo
de Francesco Laurana, y rehacíamos
en un aire común, en un contacto de eternidad precaria,
ya en la orilla del sueño, una sonrisa del Angélico,
los azules de Piero, los pardos de Masaccio.
Fuimos todo eso juntos; sólo quedan
nuestros ojos a solas en el polvo del tiempo
.


JULIO CORTAZAR