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martes, 22 de enero de 2019

Juan Gelman "Sefini"

William Merritt Chase (1849-1916) Pintor impresionista de USA ."End of the season sun"


Basta por esta noche
cierro la puerta
me pongo el saco
guardo los papelitos donde no hago sino hablar de ti
mentir sobre tu paradero
cuerpo que me has de temblar.

Dejemos esto en claro
si estoy triste estoy triste.
Estoy triste porque no llueve y porque estás lejos
Estoy triste porque el té esta frío y no encuentro las llaves de mi casa
y porque no encuentro ni mis llaves ni mis puertas
Estoy triste porque el aire susurra lejos
y se hace esperar igual que el futuro
estoy triste porque el destino me propuso
una llamada a los deseos imposibles
y me rehúso a negar la propuesta
y porque la vida se rehúsa a dejar que se vayan lejos
Estoy triste porque no puedo dejar de tener fe en el valor de los débiles y los cobardes
vale decir que venceremos
Estoy triste porque el mundo da sus vueltas
y yo me niego a darme la vuelta y mirar el pasado con ojos de solemnidad
y ganas de destierro
y por los que no pueden hacerlas pases con mis antes y sus antes
lejanos hoy
estoy triste por aquellos que no me dejan descansar en sus olvidos
porque no puedo irme a algún lugar lejano sin dejar espacios vacíos
estoy triste porque eres humano y así te quiero
con tus fallas, tus arranques estrepitosos y tus cadencias eternas
estoy triste porque fallas
y porque aseguras mi muerte, y a veces mi vida
pero lo más importante
estoy triste porque no llueve
porque el té está frío
y porque hoy me voy de ti sin ojos solemnes ni ganas de destierro
y porque la nostalgia se hace esperar y no llega
si estoy triste estoy triste, no me convenzan de lo contrario.
Después de tanto tiempo ahí vuelvo a aparecer... esto es mio.


Juan Gelman


sábado, 12 de enero de 2019

Julio Cortazar "Objetos perdidos"

Marianne Von Werefkin (1860-1938) . Pintora expresionista rusa.




Por veredas de sueño y habitaciones sordas
tus rendidos veranos me acechan con sus cantos.
Una cifra vigilante y sigilosa 
va por los arrabales llamándome y llamándome,
pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta 
donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo,
si la cifra se mezcla con las letras del sueño,
si solamente estás donde ya no te busco
.


Julio Cortazar 

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Felipe Benítez Reyes "Pasado y Futuro"

Fernando Labrada "Sonata 14 II"


En la memoria caben algunas cosas azules:
el mar y tus ojos, por ejemplo.

Cabe allí también esa fracción de ámbar
que simboliza la totalidad
del pasado plenario del mundo
y cabe este instante en que te miro.

En la memoria cabe
incluso la ficción misma de la memoria:
la novela que escribe quien recuerda,
con su trama ajustada a la coherencia y simetría
Que la vida tuvo.

En la memoria cabe una ciudad
y ese recuerdo que es tan tuyo que no te pertenece,
por ese sometimiento a la irrealidad de lo mas nuestro,
por esa esclavitud tan nuestra de ser nadie.

Sólo nos quedaría por resolver
en qué clave de verosimilitud nos narra la memoria
y que somos allí, y qué no fuimos,
qué nos resta por ser a los espectros.

Y, sobre todo,
que futuro tendrá nuestro pasado
cuando decida contarnos nuestra vida.


Felipe Benítez Reyes (“Ya la sombra”, colección Visor

lunes, 10 de diciembre de 2018

Javier Egea "Sobre el papel"

El ocaso de los mascarones


                    Scripto iaze esto, sepades, non vos miento.
                                                         Gonzalo de Berceo

Quizá te extrañe
—aunque sea coherente para mí —
esta forma de hacerte llegar mis pensamientos,
estas palabras torpes escritas al tirón,
en vez de aquella charla que debimos tener
de tú a tú, entre gentes que debieran quererse.
Pero cuando tú estás, cuando estás frente a mí,
no consigo saber articular
esas piezas extrañas y sin embargo nuestras,
ese puzle de vasta soledad donde vivimos.
Después de varios años
durante los que fuiste el mapa señalado,
el pequeño horizonte, el cuerpo en llamaradas,
la diminuta y bella revolución
o acaso el sueño que me hizo avanzar,
es cansado y difícil
soportar la consciencia de que nunca se llega.
Es posible que pienses
que quizá con el tiempo te pude idealizar
—nadie está libre de él: el inconsciente ese
de clase tanto tiempo dominadora y sola —,
pero debes saber que ahora no es así,
ahora ya sé quien eres:
una enorme mujer
con los mismos problemas que yo, que él, que todos,
lo que entiendo y respeto.
Ahora ya no me lleva hacia ti
ningún aire de posesión o cosa semejante
sino un hermoso amor,
un infinito y desdichado amor.
Ahora quiero que sepas —aunque sea por escrito —
que ya sólo pretendo desde cualquier distancia
que te sientas más libre de cárcel o de abrazo
y me cuentes a veces —si es posible —
algo de ti.
Sé que la soledad no se agota en tus labios ni en los míos
y que la vida es dura
trágicamente seria.
Sé que no llegaremos donde tú y yo soñamos,
que la muerte nos une y sin embargo
ahí está el camino:
hermoso y miserable como un torso desnudo,
como un largo relato de amor y explotación.
Hay que avanzar, hay que avanzar.
Pero es necesario
sentir un cuerpo aquí junto al costado.
Ya sé por qué razón
yo quise siempre, siempre trabajar junto a ti.
Con mi mejor amor, Javier Egea.
Javier Egea


martes, 20 de noviembre de 2018

Felipe Benitez Reyes "Palabras Privadas"

Foto de Alberto Garcia



                          1

Nos hemos hecho daño
y el tiempo ya no pasa indiferente.
Por qué es tan alto el precio del olvido
no sabemos, y herimos
con una relajada displicencia
aun teniendo muy claro que algún día
alguien recordará el dolor que le causamos,
porque el dolor persiste en la memoria
con una obstinación insobornable,
y es fiel, y es rencoroso, y el perdón no le afecta.

Nos hemos hecho daño.
Y la juventud dorada era de nieve.

                          2

Para el amor altivo la condena
de un alto dolor.
                              Para el amor
que se enfrenta a la muerte,
iluminando la tiniebla con fuegos de artificio,
para ese amor la herida
de las crepusculares sombras.

Para el amor que ignora la sustancia
funeral de la rosa, turbio aroma de un día;
que desconoce destrucción y nada sabe
del peso oscuro que en el alma dejan
los años, que van huyendo
como lobos heridos por un bosque de niebla.

Para el amor altivo ya sabéis: ese fuego
de llamaradas lentas donde arde
como una estrella enferma el corazón.

Para el altivo amor nunca hay olvido:
su dardo está clavado
en el centro sombrío de la vida.

                          3

Hay siempre mar de fondo en el amor.
Hay siempre lunas muertas, estrellas despuntadas,
sombras de muertos ángeles.
Hay siempre nubes negras y el cadáver de un cisne.
Hay un viento que arrastra los jirones de niebla
y una mano enemiga que desgarra la niebla.
Hay siempre mar de fondo,
siempre esconde el amor su aurora oscura.

Felipe Benítez Reyes




 Escritor nacido en Rota (1960), donde inició sus primeros estudios, Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Cádiz y en la de Sevilla. Actualmente reside en su pueblo natal. Es autor de una obra versátil que abarca la poesía, la novela, el relato, , el ensayo y el artículo de opinión. Ha obtenido el premio Nadal de novela, el premio Hucha de Oro de cuentos, el premio Julio Camba de periodismo, el premio Ateneo de Sevilla de novela, el premio Loewe de poesía, el premio de la Crítica y el premio Nacional de Literatura. Sus libros están traducidos al inglés, al italiano, al ruso, al francés, al rumano y al portugués.

viernes, 2 de noviembre de 2018

«Amor constante, más allá de la muerte» (Quevedo)



AMOR CONSTANTE MAS ALLA DE LA MUERTE


   Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afan ansioso lisonjera;

mas no, de es otra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

  Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará no su cuidado;
serán cenizas, más tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

                                                     F. de Quevedo



jueves, 1 de noviembre de 2018

Antonio Colinas "Casanova acepta el cargo de bibliotecario..."

Casanova
                                                           
                 


GIACOMO CASANOVA ACEPTA EL CARGO DE BIBLIOTECARIO
QUE LE OFRECE, EN BOHEMIA, EL CONDE DE WALDSTEIN

Escuchadme, Señor: tengo los miembros tristes.
Con la Revolución Francesa van muriendo
mis escasos amigos. Miradme: he recorrido
los países del mundo, las cárceles del mundo,
los lechos, los jardines, los mares, los conventos,
y he visto que no aceptan mi buena voluntad.
Fui abad entre los muros de Roma y era hermoso
ser soldado en las noches ardientes de Corfú.
A veces he sonado un poco el violín
y vos sabéis, Señor, cómo trema Venecia
con la música y arden las islas y las cúpulas.
Escuchadme, Señor: de París a Moscú
he viajado en vano, me persiguen los lobos
del santo Oficio, llevo un huracán de lenguas
detrás de mi persona, de lenguas venenosas.
Y yo sólo deseo salvar mi claridad,
sonreír a la luz de cada nuevo día,
mostrar mi firme horror a todo lo que muere.
Señor: aquí me quedo en vuestra biblioteca,
traduzco a Homero, escribo de mis días de entonces,
sueño con los serrallos azules de Estambul.


Antonio Colinas  (del libro Sepulcro en Tarquinia-1975)

Antonio Colinas (La Bañeza, León, 30 de enero de1946) es un poeta, novelista, ensayista y traductor español. Ha publicado una obra variada que ha recibido, entre otros galardones, el Premio Nacional de Literatura en 1982.