Seguidores

domingo, 24 de febrero de 2013

Gerardo Guinea Diez "IV"




 “IV”

Puede que él no sepa de mujeres fenicias
ni de galeones españoles
ni de sefarditas con su ladino de siempre
en África o Nueva York.

Pero ella, más torrencial parpadea
y habla según sus cálculos
de mares de mediodía
con sus fragatas inglesas
con algo del Caribe filtrado
ventarrones por añadidura,
y por análogas razones
de atmósferas con peces de colores
y señoritas con su cuerpo a la vista.

Entonces él reconoce su ignorancia
de esos desusados hombres,
accede a que ella desafíe sus saberes,
no de Ovidio ni los dioses griegos,
menos sus conocimientos de geografía,
sino aquellos que resumen miserias
morales y dudosas legalidades.

Siendo así las cosas,
ella muestra su espinazo
entrado en eternidades
para danzar en el corredor
con un silencio que no se mueve
más allá de sus fronteras
en la palma del sueño.


Gerardo Guinea Diez

lunes, 18 de febrero de 2013

Concha Garcia "Cuantas llaves"



                 "Cuántas llaves"

Brinco de sorpresa


Podríamos incluso contemplar sin fastidio
ese amontonamiento de lo que ahora está bien.
Volver al deleite, anticiparse una vez más
a una especie de pérdida bajo las hojas
de papeles, en la cocina, los diarios,
la publicidad en el buzón, las hojas del campo,
y qué solos estamos cuando todo está bien,
qué pereza subir la escalera, qué rencor
de peldaños.

Concha García  (1988)

Joan Margarit "Tango"



                    " Tango "

       
       Nos separaba el sexo, esta osamenta
      dura y oculta del amor.
      Fuimos al metro juntos :
      el aire cálido de los pasillos
      la acarició como un amante.
      Cada cual fue a su andén.
      Fui el primero en salir : ella permanecía
      inmóvil y mirando fijamente las vías.
      La dejé para siempre,
      igual que si se hubiese lanzado bajo el tren "


           
              Joan Margarit.

viernes, 8 de febrero de 2013

Luis Cernuda "Si el hombre pudiera decir"



"Si el hombre pudiera decir"


Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derraman,
para saludar la verdad erguida en medio,
pidiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad el amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero porque no he vivido.

Luis Cernuda, “ Los placeres prohibidos.”

Dulce Maria de Loynaz "Poema LXX"



   POEMA LXX”

"Estas son mis alegrías: las he contado, y creo que no falta ninguna. Llévalas todas a cantar en tus noches, o a perderse en tus mares, o a morir en tus labios.
Estas son mis tristezas. Contarlas no he podido, pero sé que me siguen fielmente. Llévalas todas a abonar tu tierra, a ser la levadura de tu pan, la leña de tu lumbre.
Esta soy yo: fundida con su sombra, entera y sin rasgos. Llévame a tu corazón, que peso poco y no tengo otra almohada ni otro sueño.”

      
"Poemas sin nombre", Dulce María Loynaz."

Dulce Maria de Loynaz "Poema LVIII"



                           “Poema LVIII”
 
 
Estoy doblada sobre tu recuerdo como la mujer que vi
esta tarde lavando en el río.
Horas y horas de rodillas, doblada por la cintura sobre
este río negro de tu ausencia.
                                                      
  Dulce Maria de Loynaz

Oliveiro Redondo "Balaúa"



                “Balaúa”

De oleaje tú de entrega de redivivas muertes
en el la maramor
plenamente amada
tu néctar piel de pétalo desnuda
tus bipanales senos de suave plena luna
con su eromiel y zumbos y ritmos y mareas
tus tús y más que tús
tan eco de eco mío
y llamarada suya de la muy sacra cripta mía tuya
dame tu
Balaúa           

  Oliveiro Redondo