P. Gauguin "Jour du Dieu"
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Ya
hablaremos de nuestra juventud, Ya
hablaremos de nuestra juventud Hablaremos
sentados en los parques Pedro Lastra 3 de
marzo de 1932 . |
Un pobre hidalgo de aldea, Alonso Quijano, ha inaugurado para nosotros la historia del arte de la novela mediante tres preguntas sobre la existencia: ¿Qué es la identidad de un individuo? ¿Qué es la verdad? ¿Qué es el amor? Milan Kundera (“El Telón)
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Ya
hablaremos de nuestra juventud, Ya
hablaremos de nuestra juventud Hablaremos
sentados en los parques Pedro Lastra 3 de
marzo de 1932 . |
JOAN MIRO
Ahora
aprendo que no se debe regresar demasiado
pronto
al
lugar de haber amado
Mira
como están las cosas
la
toalla el teléfono la puerta
(la
luz todavía encendida)
y
sobre todo este dichoso hueco en la almohada
este
molde de ti que no se va a cerrar
(según
parece)
Si
ahora lloviera allá fuera (a gotas pequeñitas
a
empujones da igual no viene al caso)
entonces
mas vale que vire y que me duerma
(si
es posible) o que te llame pero eso pertenece
al
libro de las fabulas del mundo.
VICTOR CASAUS (La Habana, 10 de Marzo 1944), poeta, narrador, director cinematográfico y periodista. Ha publicado, entre otros, los poemarios Todos los días del mundo (1967), Entre nosotros (1978), Los ojos sobre el pañuelo (Premio Latinoamericano de Poesía "Rubén Darío", 1982), De un tiempo a esta parte (1985), Maravilla del mundo (1989) y Amar sin papeles (1999).
Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad de la Habana. Ha
colaborado en las principales publicaciones periodísticas nacionales y en
publicaciones culturales como: Revista Casa de las Américas, Cine Cubano,
Unión, Revolución y Cultura entre otras. Fue uno de los fundadores de el Caimán
Barbudo. En el terreno literario, ha trabajado el género testimonial, al que ha
aportado algunos de los más importantes libros publicados en el país.
Verde embeleso de la vida humana,
loca Esperanza, frenesí dorado,
sueño de los despiertos intrincado,
como de sueños, de tesoros vana;
alma del mundo, senectud lozana,
decrépito verdor imaginado;
el hoy de los dichosos esperado
y de los desdichados el mañana:
sigan tu sombra en busca de tu día
los que, con verdes vidrios por antojos,
todo lo ven pintado a su deseo;
que yo, más cuerda en la fortuna mía,
tengo en entrambas manos ambos ojos
y solamente lo que toco veo.
Sor Juana Ines de la
Cruz (1649 (¿)-1695)
Escritora
novohispanica, exponente del siglo de oro
de la
literatura en America.
La muerte es un sueño
Cuando se retiraban las bandejas y el avión era calma,
solías tú ponerme la cabeza en el hombro,
cerrábamos los párpados
y nos dejábamos llevar por un viaje de largo recorrido.
Así me gusta imaginar la muerte
ahora que estoy solo.
Es condición del ser humano
la despedida y el encuentro con lo desconocido.
Reconocer la casa que se deja,
la habitación que nos espera entre las fechas de los calendarios.
La conciencia del tiempo no responde al dolor animal
ni siquiera al esfuerzo de vivir,
sino al destino de saberse vivo.
Hablo de una experiencia de la muerte
de la que no querría despertarme.
Al final era esto,
después de tantas vueltas me dijiste
todo resulta simple.
Nunca tuvimos fe,
pero teníamos palabras para decir adiós,
para ponerle nombre al no saber,
para observar las alas en la caída de la noche,
para darnos las gracias,
para cerrar los ojos,
tu cabeza en mi hombro
en un viaje infinito en el que sigo todavía.
Luis Garcia Montero ( “Un año y tres
meses”)
En este libro se reúnen los poemas escritos por
L.Garcia Montero a raiz de la pérdida de su mujer, Almudena Grandes.
De todo lo que amé en días inconstantes
ya sólo van
quedando
rastros,
marañas,
conjeturas,
pistas
dudosas, vagas informaciones:
por ejemplo,
la lluvia en la lucerna
de un cuarto
triste de París,
la sombra
rosa de los flamboyanes
engalanando
a franjas la casa familiar de Camagüey,
aquellos
taciturnos rastros de Babilonia
junto a los
barrizales suntuosos del Éufrates,
un arcaico
crepúsculo en las Islas Galápagos,
los prolijos
fantasmas
de un
memorable lupanar de Cádiz,
una mañana
sin errores
ante la
tumba de Ibn'Arabi en un suburbio de Damasco,
el cuerpo de
Manuela tendido entre los juncos de Doñana,
aquel café de Bogotá
donde iba a
menudo con amigos que han muerto,
la gimiente
tirantez del velamen
en la
bordada previa a aquel naufragio.
Pero de todo
eso
¿qué me importa
evocar,
preservar después de tan volubles
comparecencias
del olvido?
Nada sino
una sombra
cruzándose
en la noche con mi sombra.
Caballero
Bonald
José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, Cádiz, 11 de noviembre de 1926-Madrid, 9 de mayo de 2021) fue
un escritor español, conocido principalmente como poeta, ensayista y novelista. La cuidadosa utilización del lenguaje y el barroquismo
caracterizan su obra. El 29 de noviembre de 2012 fue galardonado con
el Premio Cervantes
Entonces era
triste, muy triste estar sin ti.
Pero las
cosas sucedieron como tú bien conoces:
que estaba el mar vacío, los teléfonos secos,
que nos fuimos muriendo sobre aquella distancia.
Después no
quedó nada ni nadie y comprendimos:
se volvió el mundo raro como una piel vencida.
Tú no fuiste
posible, ni siquiera existías.
Sin embargo
esta noche qué triste en el insomnio,
qué amargo estar sin ti.
Javier
Egea
Javier Egea (Granada,
29 de abril de 1952-ibíd.,
29 de julio de 1999),
considerado uno de los poetas españoles más importantes de los años ochenta, fue
uno de los padres del movimiento poético La otra sentimentalidad junto con Luis García Montero y Álvaro Salvador. Consiguió, entre otros premios
literarios, el Premio Antonio González de Lama de la Diputación de León por su
libro Troppo Mare y
el Premio
Hispanoamericano de poesía Juan Ramón Jiménez por Paseo de los Tristes.
(19 de agosto de 1936 fue asesinado en Viznar (Granada)
“Quiero
dormir el sueño de las manzanas,
alejarme del tumulto de los cementerios.
Quiero dormir el sueño de aquel niño
que quería cortarse el corazón en alta mar.
No quiero
que me repitan
que los muertos no pierden la sangre;
que la boca podrida sigue pidiendo agua.
No quiero
enterarme
de los martirios que da la hierba,
ni de la luna con boca de serpiente
que trabaja antes del amanecer.
Quiero
dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto;
que hay un establo de oro en mis labios;
que soy el pequeño amigo del viento Oeste;
que soy la sombra inmensa de mis lágrimas.
Cúbreme
por la aurora con un velo,
porque me arrojará puñados de hormigas,
y moja con agua dura mis zapatos
para que resbale la pinza de su alacrán.
Porque
quiero dormir el sueño de las manzanas
para aprender un llanto que me limpie de tierra;
porque quiero vivir con aquel niño oscuro
que quería cortarse el corazón en alta mar.”
Federico
García Lorca