A ellos
(El mundo que respiro - 2001)
Se me han ido muriendo los amigos
se me han ido cayendo del abrazo
me he quedado sin ellos en el día
pero vuelven en uno que otro sueño
es una nueva forma de estar solo
de preguntar sin nadie que responda
queda el recurso de tomar un trago
sin apelar al brindis de los pobres
iré archivando cuerdos y recuerdos
si es posible en desorden alfabético
en aquel rostro evocaré tu temple
es ese otro el ancla de unos ojos
sobrevive el amor y por fortuna
a esa tentación no se la llevan
yo por las dudas toco la mismísima
madera/esa que dicen que nos salva
pero se van figurando los amigos
los buenos/los no tanto/los cabales
me he quedado con las manos vacías
esperando que alguien me convoque
sin embargo todos y cada uno
me han dejado un legado un regalito
un consuelo/un sermón/una chacota
un reproche en capítulos/un premio
si pudiera saber dónde se ríen
donde lloran o cantan o hacen niebla
les haría llegar mis añoranzas
y una fuente con uvas y estos versos.
Mario Benedetti
….No hay amistades
perfectas, sino amistades mejorables. Por eso, la vida en el Jardin estaba
destinada, entre otras cosas, a ejercitar y mejorar esa imperfecta amistad a
través de ejercicios como la “critica franca” y de rituales como el recuerdo a
los amigos fallecidos. “Dulce es el recuerdo del amigo muerto”.(Epicureo, Fragmentos) En el Jardín, la amistad también es una
comunidad de vivos y de muertos, en continuidad con todo lo existente….
….Nadie había hablado
de las rupturas entre amigos hasta que llego Nietzsche y su filosofía a martillazos. Ciceron, desde su pragmatismo, las había apuntado como algo necesario, casi quirúrgico,
cuando aparecen el conflicto y la confrontación. Pero que el peligro y el dolor
de la ruptura forman parte de la experiencia de la amistad, como posibilidad,
desde el comienzo de cualquier historia, había sido sistemáticamente
silenciado. Desde el paradigma de Aristoteles, las amistades utilitarias y placenteras si tienen su final escrito,
pues dependen de las vigencias de esas finalidades o de esos placeres que las
motivan. Pero, para la amistad verdadera, como hemos visto, el tiempo es
siempre el tiempo de una vida. No hay palabras ni concepto para dar cobijo a la
ruptura o la perdida de la amistad perfecta, excepto la muerte. Mucho más que
la ruptura amorosa, que forma parte del drama del enamoramiento y de la pasión
desde su comienzo, la ruptura de la amistad es un vacío en el lenguaje… (capitulo
“La separación de los amigos”)
Marina Garces del libro “La pasión de los extraños”.
Una filosofía de la amistad. Galaxia Gutenberg. Febrero 2025.