Un pobre hidalgo de aldea, Alonso Quijano, ha inaugurado para nosotros la historia del arte de la novela mediante tres preguntas sobre la existencia: ¿Qué es la identidad de un individuo? ¿Qué es la verdad? ¿Qué es el amor?
Milan Kundera (“El Telón)
Dulce
desdén, si el daño que me haces
de la suerte que sabes te agradezco,
¿qué haré si un bien de tu rigor merezco,
pues sólo con el mal me satisfaces?
No son mis esperanzas pertinaces,
por quien los males de tu bien padezco,
sino la gloria de saber que ofrezco
alma y amor de tu rigor capaces.
Dame algún bien, aunque con él me prives
de padecer por ti, pues por ti muero,
si a cuenta dél mis lágrimas recibes.
Mas ¿cómo me darás el bien que espero,
si en darme males tan escaso vives,
que apenas tengo cuantos males quiero?
Se me han ido muriendo los amigos
se me han ido cayendo del abrazo
me he quedado sin ellos en el día
pero vuelven en uno que otro sueño
es una nueva forma de estar solo
de preguntar sin nadie que responda
queda el recurso de tomar un trago
sin apelar al brindis de los pobres
iré archivando cuerdos y recuerdos
si es posible en desorden alfabético
en aquel rostro evocaré tu temple
es ese otro el ancla de unos ojos
sobrevive el amor y por fortuna
a esa tentación no se la llevan
yo por las dudas toco la mismísima
madera/esa que dicen que nos salva
pero se van figurando los amigos
los buenos/los no tanto/los cabales
me he quedado con las manos vacías
esperando que alguien me convoque
sin embargo todos y cada uno
me han dejado un legado un regalito
un consuelo/un sermón/una chacota
un reproche en capítulos/un premio
si pudiera saber dónde se ríen
donde lloran o cantan o hacen niebla
les haría llegar mis añoranzas
y una fuente con uvas y estos versos.
Mario Benedetti
….No hay amistades
perfectas, sino amistades mejorables. Por eso, la vida en el Jardin estaba
destinada, entre otras cosas, a ejercitar y mejorar esa imperfecta amistad a
través de ejercicios como la “critica franca” y de rituales como el recuerdo a
los amigos fallecidos. “Dulce es el recuerdo del amigo muerto”.(Epicureo, Fragmentos) En el Jardín, la amistad también es una
comunidad de vivos y de muertos, en continuidad con todo lo existente….
….Nadie había hablado
de las rupturas entre amigos hasta que llego Nietzsche y su filosofía a martillazos. Ciceron, desde su pragmatismo, las había apuntado como algo necesario, casi quirúrgico,
cuando aparecen el conflicto y la confrontación. Pero que el peligro y el dolor
de la ruptura forman parte de la experiencia de la amistad, como posibilidad,
desde el comienzo de cualquier historia, había sido sistemáticamente
silenciado. Desde el paradigma de Aristoteles, las amistades utilitarias y placenteras si tienen su final escrito,
pues dependen de las vigencias de esas finalidades o de esos placeres que las
motivan. Pero, para la amistad verdadera, como hemos visto, el tiempo es
siempre el tiempo de una vida. No hay palabras ni concepto para dar cobijo a la
ruptura o la perdida de la amistad perfecta, excepto la muerte. Mucho más que
la ruptura amorosa, que forma parte del drama del enamoramiento y de la pasión
desde su comienzo, la ruptura de la amistad es un vacío en el lenguaje… (capitulo
“La separación de los amigos”)
Marina Garces del libro “La pasión de los extraños”.
Una filosofía de la amistad. Galaxia Gutenberg. Febrero 2025.
Esta palabra no ha sido pronunciada contra los dioses, esta palabra y la sombra
de esta palabra han sido pronunciadas ante el vacío, para una multitud que no
existe.
Cuando la muerte acabe, la raíz de esta palabra y la hoja de esta palabra
arderán en un bosque que otro fuego consume.
Lo que fue amado como cuerpo, lo escrito en la docilidad del árbol único, será
consolación en un paisaje lejano.
Como la inmóvil mirada del pájaro ante la ballesta, así la palabra y la sombra
de esa palabra aguardan su permanencia más allá de la revelación de la muerte.
Sólo el aire, únicamente lo que del aire al aire mismo trasmitimos como
testamento de lo nombrado, permanecerá de nosotros.
La luz, la materia de esta palabra y el ruido de la sombra de esta palabra.
Al que
ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato a quien mi amor busca constante.
Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata,
triunfante quiero ver al que me mata
y mato al que me quiere ver triunfante.
Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo;
de entrambos modos infeliz me veo.
Pero yo, por mejor partido, escojo;
de quien no quiero, ser violento empleo;
que, de quien no me quiere, vil despojo.
La misma
calidad que el sol de tu país,
saliendo entre las nubes:
alegre y delicado matiz en unas hojas,
fulgor de un cristal, modulación
del apagado brillo de la lluvia.
La misma
calidad que tu ciudad,
tu ciudad de cristal innumerable
idéntica y distinta, cambiada por el tiempo:
calles que desconozco y plaza antigua
de pájaros poblada,
la plaza en que una noche nos besamos.
La misma
calidad que tu expresión,
al cabo de los años,
esta noche al mirarme:
la misma calidad que tu expresión
y la expresión herida de tus labios.
Amor que
tiene calidad de vida,
amor sin exigencias de futuro,
presente del pasado,
amor más poderoso que la vida:
perdido y encontrado.
Encontrado, perdido…
ARGUYE DE
INCONSECUENTES EL GUSTO Y LA CENSURA DE LOS HOMBRES QUE EN LAS MUJERES ACUSAN
LO QUE CAUSAN
Hombres
necios que acusáis
a la mujer sin razón
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:
si con ansia
sin igual
solicitáis su desdén
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
Combatís su
resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.
Parecer
quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.
Queréis, con
presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.
¿Qué humor
puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?
Con el favor
y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.
Opinión,
ninguna gana;
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.
Siempre tan
necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y otra por fácil culpáis.
¿Pues cómo
ha de estar templada
la que vuestro amor pretende
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?
Mas, entre
el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejáos en hora buena.
Dan vuestras
amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor
culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?
¿O cuál es
más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?
Pues ¿para
qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
Dejad de
solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.
Bien con
muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.
Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) fue una religiosa jerónima y escritora novohispana considerada
mexicana para muchos autores exponente del Siglo de Oro de la literatura en español. También incorporó el náhuatl clásico a su creación poética.