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domingo, 9 de julio de 2017

Benjamín Prado "Así estuve en tu vida"

Picasso "Mujer desnuda reclinada con gato" (1964)




Lo mismo que la luz crea la sombra.
Lo mismo que el carbón asegura las llamas.
Así estuve en tu vida.

Como el tiempo que surge de la arena.
Como el nácar que acaba en el puñal.
Así estuve en tu vida,
así entendí el sabor amargo de la rosa,
el imán del deseo,
la lava azul del frío.

Como un géiser.
Igual que un rompeolas.
Así estuve en tu vida,
vi el oro envenenarse en las monedas,
vi brillar el silencio en las campanas

cuando vino la noche;
cuando la noche trajo urnas y redes;
cuando sólo quedó sombra sin nácar
y carbón sin deseo;
cuando sólo quedó
puñal sin rosa y frío sin volcanes.

Siempre existe un andén donde empieza el olvido
Y un muro en que se inicia una ciudad.
Siempre existe la roca que emprende una avalancha
Y el cáliz oxidado donde acabó una era.

Así estuve en tu vida.


Benjamin Prado


miércoles, 28 de junio de 2017

Luis Cernuda "Elegia Española" (II)





A Vicente Aleixandre


Ya la distancia entre los dos abierta
Se lleva el sufrimiento, como nube
Rota en lluvia olvidada, y la alegría,
Hermosa claridad desvanecida;
Nada altera entre tú, mi tierra, y yo,
Pobre palabra tuya, el invisible
Fluir de los recuerdos, sustentando
Almas con la verdad de tu alma pura.
Sin luchar contra ti ya asisto inerte
A la discordia estéril que te cubre,
Al viento de locura que te arrastra.
Tan sólo Dios vela sobre nosotros,
Árbitro inmemorial del odio eterno.


Tus pueblos han ardido y tus campos
Infecundos dan cosecha de hambre;
Rasga tu aire el ala de la muerte;
Tronchados como flores caen tus hombres
Hechos para el amor y la tarea;
Y aquellos que en la sombra suscitaron
La guerra, resguardados en la sombra,
Disfrutan su victoria. Tú en silencio,
Tierra, pasión única mía, lloras
Tu soledad, tu pena y tu vergüenza.


Fiel aún, extasiado como el pájaro
Que en primavera hacia su nido antiguo
Llegaba a ti y en ti dejaba el vuelo,
Con la atracción remota de un encanto
Ineludible, rosa del destino,
Mi espíritu se aleja de estas nieblas,
Canta su queja por tu cielo vasto,
Mientras el cuerpo queda vacilante,
Perdido, lejos, entre sueño y vida,
y oye el susurro lento de las horas.
Si nunca más pudieran estos ojos
Enamorados reflejar tu imagen.
Si nunca más pudiera por tus bosques,
El alma en paz caída en tu regazo,
Soñar el mundo aquel que yo pensaba
Cuando la triste juventud lo quiso.
Tú nada más, fuerte torre en ruinas,
Puedes poblar mi soledad humana,
y esta ausencia de todo en ti se duerme.
Deja tu aire ir sobre mi frente,
Tu luz sobre mi pecho hasta la muerte,
Única gloria cierta que aún deseo.
Luis Cernuda




domingo, 18 de junio de 2017

Joan Margarit "Ella"

Vandogen (1906)
               



Llega el tiempo de no esperar a nadie.
Pasa el amor, fugaz y silencioso
como en la lejanía un tren nocturno.
No queda nadie. Es hora de volver
al desolado reino del absurdo,
a sentirse culpable, al vulgar miedo
de perder lo que estaba, ya, perdido.
Al inútil y sórdido tiempo moral.
Es hora ya de darse por vencido
en el trabajo a solas, otro invierno.
¿Cuántos quedan aún, y qué sentido
tiene esta vida donde te he buscado,
si ya llegó la hora tan temida
de comprobar que nunca has existido?


Joan Margarit

sábado, 10 de junio de 2017

Antonio Colinas "Homenaje a Tiziano"

Tiziano "Flora"




He visto arder tus oros en los otoños de Murano,
en la cera aromada de los cirios de invierno;
tu verde en madrugadas adriáticas
y en los ciruelos de los jardines de Navagero;
tu azul en ciertas túnicas y vidrios
y en los cielos enamorados
de nuestra adolescencia
que nunca más veremos;
los ocres en los muros cancerosos
mordidos por la sal, en las fachadas
de granjas y herrerías;
tu rojo en cada teja de Venecia, en los clavos
de las Crucifixiones
o en los labios con vino de los músicos;
un poco de violeta
en los ojos maduros de las jóvenes;
tus negros
en las enredaderas funestas
sobrecargadas de Muerte.


Antonio Colinas

sábado, 3 de junio de 2017

Luis de Congora "Mientras por competir con tu cabello..."

Frederick Carl Friese "El kimono rosa"




Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;

Mientras a cada labio, por cogello,
Siguen más ojos que al clavel temprano,
Y mientras triunfa con desdén lozano
Del luciente cristal tu gentil cuello,

Goza cuello, cabello, labio y frente,
Antes que lo que fue en tu edad dorada
Oro, lilio, clavel, cristal luciente,

No sólo en plata o vïola troncada
Se vuelva, más tú y ello juntamente
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.


          Luis de Gongora (1561-1627)

martes, 23 de mayo de 2017

Ángel Gonzalez "También un nombre puede modificar un cuerpo"

Federico Zandomeneghi


Si te llamaras Elvira, 
tu vientre sería aún más terso y con más nácar. 
Pero tan sólo el nombre de Mercedes 
depositado por mis labios en tu cintura 
condensaría la forma de esa espuma indecisa 
que recorre tu espalda cuando duermes de bruces. 
Respóndeme cuando te diga: Olga, 
y verás que en tus pechos un rubor palidece. 

El nombre de María te volvería traslúcida. 
Guarda silencio si te llamara por un nombre 
que no pronuncio nunca, 
porque si entonces respondieses 
tus ojos - y los míos - se anegarían en llanto. 
Una prueba final; 
cuando sonríes 
te pienso Irene, 
y la sonrisa tuya es más que tu sonrisa: 
amanece sin sombras la alegría del mundo. 
¿Y si te llamo como tú te llamas...? 


Entonces 
descubriría una verdad: 
en el principio no era el verbo. 
El nácar y la espuma, 
la palidez rosada, 
la transparencia, el llanto, la alegría: 
todo estaba ya en ti. 
Los nombres que te invento no te crean. 
Sólo - a veces 
son como luz los nombres... - 
te iluminan. 

Ángel González

lunes, 15 de mayo de 2017

Luis García Montero "Fin de Año"

Federico Zandomeneghi (1841-1917) "Mujer apoyada en una silla"

 


Porque sé que a este amor le pertenecen 
los días que me faltan por vivir, 
la realidad con su mirada inhóspita, 
el deseo que nace de los sueños. 

Porque lo sé, porque ya casi todo 
pertenece a este amor, 
como las realidades que viví, 
como los sueños que me quedan...


Luis García Montero

domingo, 7 de mayo de 2017

Pablo Neruda "Poema LXXXII"

Isaac Grunewald (1888-1946)

Amor mío, el invierno regresa a sus cuarteles, 
establece la tierra sus dones amarillos 
y pasamos la mano sobre un país remoto, 
sobre la cabellera de la geografía. 

Irnos! Hoy! Adelante, ruedas, naves, campanas, 
aviones acerados por el diurno infinito 
hacia el olor nupcial del archipiélago, 
por longitudinales harinas de usufructo! 

Vamos, levántate, y endiadémate y sube 
y baja y corre y trina con el aire y conmigo 
vámonos a los trenes de Arabia o Tocopilla, 

sin más que trasmigrar hacia el polen lejano, 
a pueblos lancinantes de harapos y gardenias 
gobernados por pobres monarcas sin zapatos.


Pablo Neruda

domingo, 30 de abril de 2017

F. Garcia Lorca Gacela III "Del amor desesperado"




La noche no quiere venir 
para que tú no vengas 
ni yo pueda ir. 

Pero yo iré 
aunque un sol de alacranes me coma la sien. 
Pero tú vendrás 
con la lengua quemada por la lluvia de sal. 

El día no quiere venir 
para que tú no vengas 
ni yo pueda ir. 


F. García Lorca

domingo, 23 de abril de 2017

Ángel Gonzalez "Ciudad Cero"

Detalle del "Guernika"

Una revolución.
Luego una guerra.
En aquellos dos años —que eran
la quinta parte de toda mi vida—,
yo había experimentado sensaciones distintas.
Imaginé más tarde
lo que es la lucha en calidad de hombre.
Pero como tal niño,
la guerra, para mí, era tan sólo:
suspensión de las clases escolares,
Isabelita en bragas en el sótano,
cementerios de coches, pisos
abandonados, hambre indefinible,
sangre descubierta
en la tierra o las losas de la calle,
un terror que duraba
lo que el frágil rumor de los cristales
después de la explosión,
y el casi incomprensible
dolor de los adultos,
sus lágrimas, su miedo,
su ira sofocada,
que, por algún resquicio,
entraban en mi alma
para desvanecerse luego, pronto,
ante uno de los muchos
prodigios cotidianos: el hallazgo
de una bala aún caliente
el incendio
de un edificio próximo,
los restos de un saqueo
-papeles y retratos
en medio de la calle…
Todo pasó,
todo es borroso ahora, todo
menos eso que apenas percibía
en aquel tiempo
y que, años más tarde,
resurgió en mi interior, ya para siempre:
este miedo difuso,
esta ira repentina,
estas imprevisibles
y verdaderas ganas de llorar.

Ángel González (Tratado de Urbanismo")


domingo, 16 de abril de 2017

Eugenio Molina "No, Robinson"

Turner




En tu isla Robinson verde recamado con la pelambre del desvarío
Los helechos descomunales
Las estrellas con el loro virgen y la cabra atravesada por el rayo
¡aquellas fiebres!
La cueva con la barrica tiránica bajo la lluvia en las sentinas inmensas
Contra la empalizada de la noche
El océano hasta la cintura
Y la sombra de tu mano sobre tu mirada desgarradora
Posada en la alcoba escarlata de tu infancia
Con los pilones hundidos del otro lado de la tierra

No cedas ahora viejo perro
No regreses con tu manzana hirviente arrastrando
Tus plumas de oscuro pájaro evadido
Y ese olor a raíces y setas en la luz del cuchillo
Confabulado con los secretos de la luna
tu calabaza de anfitrión abandonada a la saliva marina
tus visiones
tu hosco esplendor entre las valvas ciclánicas
las matemáticas del horizonte hasta el infinito
sin más guitarra que la fogata del naufragio encendida no importa dónde
entre los arrecifes y las lentas piedras del crepúsculo
que crujen de modo tan triste
bajo tantas aguas

Más abandonado que un dios
Más salvaje que un niño
Más resistente que las montañas contra ese cielo que disputa
Tus alimentos legendarios
¡ah Robinson sin auxilio ni terror ni remordimiento!
La huella de tu alma en la soledad hasta el portal de tu casa
En York mientras tu pisada de yodo ignora todas las reliquias
A la medianoche convertido en pesadilla
Tocado hasta la médula por la gracia del abismo
Vociferando contra tu padre inexistente entre los mástiles 
arrastrados por la resaca!

La ciudad fangosa bebe en el alba la leche muerta
De los corazones allá lejos bajo el oro de sus ropas
Pero no vuelvas la cabeza
Ahora que el carruaje de los esporos y los saurios pasa con tanta tibieza
Como una caricia
Sobre tu isla rechinante
En la pureza de tu exilio
¿y a qué tu grito
tu mano abierta en la que cae la lluvia?
¿a qué tu negra Biblia contra la Biblia de vello de tu pecho,
esa plegaria a nada
a todo,
¡Robinson sin propiedad y sin altar dueño del mundo! 



Eugenio Molina poeta argentino

sábado, 8 de abril de 2017

Luis Garcia Montero "Esa luna color de viejo saxofón"

Ramón Casas "Mujer descansando"




Esa luna color de viejo saxofón
me retendrá en París.
Esa luna color de vieja mariposa,
de alma vieja buscando sobre el viento
ojos para mirar el fin de siglo,
gatos que son las dudas de la noche.

Tiéndete junto a mí. Despierta en la memoria
esa inquietud que guardan los que acaban de amarse,
la imperceptible prisa de los labios
que buscaron un cuello donde apoyar su aliento.
Y déjame mirarte, frente a frente,
con estos mismos ojos orientales
que utiliza el amor para observamos.


Luis García Montero

viernes, 31 de marzo de 2017

Jose Hierro "En son de despedida"

Ramon Casas



No vine sólo por decirte 
(aunque también) que no volveré nunca, 
y que nunca podré olvidarte.
Emprendo la tarea
(imposible, si es que algo hay imposible)
de racionalizar, interpretar, reconstruir y desandar
aquellas fábulas y hechizos
que gracias a ti fueron realidad.
Recupero los pasos iniciados a la orilla del río
y que desembocaban en “Kiss Bar” (aunque no estoy
seguro
dónde estaba el principio y dónde el fin).
Estoy cansado, muy cansado. 
Don Antonio Machado dijo hace más de sesenta años
“Soy viejo porque tengo más de setenta años,
que es mucha edad para un español”. 
(Sin comentarios).
         He vivido días radiantes
gracias a ti. Entre mis dedos se escurrían 
cristalinas las horas, agua pura. Benditas sean.
Fue un tercer grado carcelario: 
regresas a la cárcel por la noche, 
por el día ―espejismo― te sientes libre, libre, libre. 
Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos
arrebatarme tanta felicidad.
Yo no he venido ―te lo dije― 
para decirte adiós. Sé que no me echarás de menos, 
y eso que yo soñaba ser todo para ti 
como tú lo eres todo para mí.
¡Ay vanidad de vanidades y todo vanidad!
No te importuno más (ni siquiera sé si me escuchas). 
Bebo el último whisky en el “Kiss Bar”,
la última margarita en “Santa Fe”,
rodeo luego la ciudad y su muralla de agua
en la que ya no queda nada que fue mío.
Desisto de adentrarme en su recinto,
no tengo fuerzas para celebrar
la melancólica liturgia de la separación 
Sólo deseo ya dormir, dormir,
tal vez soñar...


(De Cuaderno de Nueva York, 1998)

José Hierro

jueves, 30 de marzo de 2017

Elegia a Ramón Sijé - Joan Manuel Serrat

martes, 3 de mayo de 2011

Miguel Hernandez "Elegia"

ELEGIA A RAMÓN SIJÉ .


(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
.
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
.
(1 0 de enero de 1936)

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sábado, 25 de marzo de 2017

Julio Cortazar "El Breve amor"

Julio Cortazar

                                             




Con qué tersa dulzura
me levanta del lecho en que soñaba
profundas plantaciones perfumadas,
me pasea los dedos por la piel y me dibuja
en el espacio, en vilo, hasta que el beso
se posa curvo y recurrente,
para que a fuego lento empiece
la danza cadenciosa de la hoguera
tejiéndose en ráfagas, en hélices,
ir y venir de un huracán de humo…
¿Por qué, después,
lo que queda de mí
es sólo un anegarse entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto
de liberar las manos?


Julio Cortazar

sábado, 18 de marzo de 2017

Caballero Bonald "Desencuentro"

R. Magritte "La corde sensible"


Esquiva como la noche,
como la mano que te entorpecía,
como la trémula succión
insuficiente de la carne;
esquiva y veloz como la hoja
ensangrentada de un cuchillo,
como los filos de la nieve, como el esperma
que decora el embozo de las sábanas,
como la congoja de un niño
que se esconde para llorar.
Tratas de no saber y sabes
que ya está todo maniatado,
allí
donde pernocta el irascible
lastre del desamor, sombra
partida por olvidos, desdenes,
llave que ya no abre ningún sueño:
La ausencia se aproxima
en sentido contrario al de la espera.


Caballero Bonald

domingo, 12 de marzo de 2017

Lope de Vega "Soneto 105"

La fotografia es un arte elegíaco, arte crepuscular
 
 
 
 Ojos de mayor gracia y hermosura, 
que han dado envidia al sol, color al cielo
si es al zafiro natural el hielo,
¿cómo encendéis con vuestra lumbre pura? 
 
   ¿Por qué de la modesta compostura
con que os adorna de vergüenza un velo,
nace un deseo, que derriba al suelo
lo que el amor platónico procura?
 
   Miráis y no teméis, ojos traidores, 
que con vuestros venenos fueran vanos
cuantos el miedo halló ni vio el profundo.
 
   Matáis de amor y no sabéis de amores, 
seguros de veneno y más tiranos
que fue Nerón, pues abrasáis el mundo.
 
 

Lope de Vega

sábado, 4 de marzo de 2017

Mario Benedetti "Ruinas"

Giorgio de Chirico



Yo también tengo ruinas
y si acudo al pasado
ya no sé a quién o a quiénes
busco entre los escombros
son ruinas sin prestigio
sin guías y con musgo
inmensas y mezquinas
señas de lo que fui
columpios desnudeces
huellas crepusculares matutinas nocturnas
la luna las descubre
les dice lo que eran
columnas de tesón cúmulos de experiencia
pedernales de amor
catacumbas de miedo

yo también tengo ruinas
pero no deslumbradas
sino ciegas distantes
residuos de palabras
vestigios de rencores
esquirlas de castigos
reliquias de caricias
ruinas tan taciturnas
calimas de la pena
albergan sus fantasmas
como todas las ruinas
y como todas dejan
escuchar su lamento

yo también tengo ruinas
meses y años troceados
muñones de confianza
perdones en añicos
piedras en las que a veces
me reconozco entonces
amo la piel rugosa
de mis hermanas ruinas




Mario Benedetti

domingo, 26 de febrero de 2017

Fernando Pessoa "Oda XXI"

Alesksei Titarenko (fotografo ruso)


ODA XXI

No sólo vino, mas con él el olvido, vierto
en la copa: seré feliz, porque la dicha
es ignara. ¿Quién, recordando
o previendo, sonreiría?
De los brutos, no la vida, sino el alma
consigamos, pensando, recogidos
en el impalpable destino
que no espera ni recuerda.
Con mano mortal elevo a mortal boca
en frágil copa el pasajero vino,
los ojos sin brillo, hechos
Para dejar de ver.
  
Fernando  Pessoa

miércoles, 15 de febrero de 2017

Abraham Gragera "Deuda"



  
Regresaré, sin mundo
hasta tu cuerpo, mío
como el hambre sin voz
de tus campos sin sombra.
Respiraré en tu luz,
como el grano en espigas
olvidadas, el pan
que probé en la penumbra
de mi cuerpo en tu cuerpo:
te sabré con certeza.
Como el ámbar de octubre
va cubriendo las piedras,
como se aleja el río,
con la lealtad antigua
del llanto y el sudor,
me tenderé en tu piel,
cosecharé la sal,
remontaré la sed
hasta el primer pecado:
la alabanza perfecta.

Abraham Gragera (Madrid, 19 de noviembre de 1973) es un poeta español en lengua castellana. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca.)









miércoles, 8 de febrero de 2017

Antonio Machado ¿Y ha de morir contigo

"La alegria de vivir" (Picasso)
  
           LXXVIII

 ¿Y ha de morir contigo el mundo mago 
donde guarda el recuerdo 
los hálitos más puros de la vida, 
la blanca sombra del amor primero,

  la voz que fue a tu corazón, la mano 
que tú querías retener en sueños, 
y todos los amores 
que llegaron al alma, al hondo cielo?

  ¿Y ha de morir contigo el mundo tuyo, 
la vieja vida en orden tuyo y nuevo?

¿Los yunques y crisoles de tu alma 
trabajan para el polvo y para el viento?



Antonio Machado

sábado, 4 de febrero de 2017

Leopoldo Panero "Hay restos de mi figura"

"No estoy solo, me acompaña en luz, la pura eternidad de cuanto amo" (Epitafio)

“Hay restos de mi figura y ladra un perro.
Me estremece el espejo: la persona, la máscara
es ya máscara de nada.
Como un yelmo en la noche antigua
una armadura sin nadie
así es mi yo un andrajo al que viste un nombre.
Dime ahora, payo al que llaman España
si ha valido la pena destruirme
bañando con tu inmundo esperma mi figura.
Tus ángeles orinan sobre mí.
San Pedro y San Rafael
en una esquina comentan
mientras avanzo borracho
sobre esa piedra, payo,
que llaman España”
.

Piedra negra o del temblar,

Leopoldo María Panero (1992)

sábado, 28 de enero de 2017

Pablo Neruda "Pido silencio"

Van Gogh "Cafe de noche" (1888)

 

Ahora me dejen tranquilo.
Ahora se acostumbren sin mí.
Yo voy a cerrar los ojos
Y sólo quiero cinco cosas,
cinco raíces preferidas.
Una es el amor sin fin.
Lo segundo es ver el otoño.
No puedo ser sin que las hojas
vuelen y vuelvan a la tierra.
Lo tercero es el grave invierno,
la lluvia que amé, la caricia
del fuego en el frío silvestre.
En cuarto lugar el verano
redondo como una sandía.
La quinta cosa son tus ojos,
Matilde mía, bienamada,
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
por que tú me sigas mirando.
Amigos, eso es cuanto quiero.
Es casi nada y casi todo.
Ahora si quieren se vayan.
He vivido tanto que un día
tendrán que olvidarme por fuerza,
borrándome de la pizarra:
mi corazón fue interminable.
Pero porque pido silencio
no crean que voy a morirme:
me pasa todo lo contrario:
sucede que voy a vivirme.
Sucede que soy y que sigo.
No será, pues, sino que adentro
de mí crecerán cereales,
primero los granos que rompen
la tierra para ver la luz,
pero la madre tierra es oscura:
y dentro de mí soy oscuro:
soy como un pozo en cuyas aguas
la noche deja sus estrellas
y sigue sola por el campo.
Se trata de que tanto he vivido
que quiero vivir otro tanto.
Nunca me sentí tan sonoro,
nunca he tenido tantos besos.
Ahora, como siempre, es temprano.
Vuela la luz con sus abejas.
Déjenme solo con el día.
Pido permiso para nacer.



Pablo Neruda

viernes, 13 de enero de 2017

Joaquin Caro Romero "Sabor a frontera"






Mijail Lurionov "Desnudo Azul" (1908)



No esta dentro de ti,
pero te encierra
abrigando un altar,
conteniendo el volumen y la esencia
de una flor aplastada,
solitaria, en tinieblas.

Te sienta bien
el contacto del bello con la tela,
alumbrado tesoro de la sombra,
adaptado secreto de la huella.

Forro del pubis,
Molde de caderas,
aderezo de la carne, obstáculo feliz,
débil separación de cielo y tierra
pero con la tortura del combustible húmedo,
delgada corteza
que hace medio invisible
el surco en la pradera,
intervalo de lluvia, combada superficie
de la vegetación de una alfombra de seda,
arcaísmo genital, fungosa máscara
de las ingles, honda de amor, hambrienta
piel de gusano,
hoja de morera.

Te pones los colores del mundo
desde la irresistible siesta
que te marcan los flujos de los astros
que en soledad de estuario protestan.

De tan humana e intima
me confunde y me encela.

De encima te la quito
para que tú amanezcas
del todo para mi,
descubriendo el nirvana de esa puerta
donde tan sólo yo te tiente, me
interponga y te quiera.

Joaquin Caro Romero  (Sevilla, 1940) es un poeta y crítico literario español.







viernes, 6 de enero de 2017

Jose Angel Valente "Al norte"

Marcel Duchamp


       



        Al norte
        de la línea de sombras
        donde todo hace agua,
        rompientes,
        en que el mar océano
        se engendra o se deshace,
        y el naufragio inminente todavía
        no se ha consumado, ciegamente
        te amo.

              

               José Ángel Valente