falboran@hotmail.com

jueves, 17 de mayo de 2012

Frank Kafka "La verdad sobre Sancho Panza"

LA VERDAD SOBRE SANCHO PANZA
  Gracias a un cúmulo de historias de bandidos y de novelas de caballerías leidas durante noches y veladas, Sancho Panza, que, por cierto, jamás se vanaglorió de ello, logró a lo largo de los años, durante las horas del atardecer y de la noche, alejar de sí a su demonio, al que luego daría el nombre de don Quijote, redactando una enorme cantidad de novelas de caballería y de bandoleros con las que distrajo, de tal forma que después éste se lanzó sin freno a las gestas más alocadas, las cuales, por faltarles su ejecutor predeterminado, que tenía que haber sido precisamente Sancho Panza, no perjudicaron a nadie. Quizás llevado por un cierto sentido de la responsabilidad, Sancho Panza, que era un hombre libre, siguió estoicamente a don Quijote en sus andanzas, lo que le procuró hasta el fin una diversión llena de utilidad y grandeza
FRANK KAFKA

miércoles, 9 de mayo de 2012

Caballero Bonald "Suplantaciones"




Unas palabras son inútiles y otras
acabarán por serlo mientras
elijo para amarte más metódicamente
aquellas zonas de tu cuerpo aisladas
por algún obstinado depósito
de abulia, los recodos
quizá donde mejor se expande
ese rastro de tedio
que circula de pronto por tu vientre,

y allí pongo mi boca y hasta
la intempestiva cama acuden
las sombras venideras, se interponen
entre nosotros, dejan
un barrunto de fiebre y como un vaho
de exudación de sueño
y otras cavernas vespertinas,

y ya en lo ambiguo de la noche escucho
la predicción de la memoria:
dentro de ti me aferro
igual que recordándote, subsisto
como la espuma al borde de la espuma
mientras se activa entre los cuerpos
la carcoma voraz de estar a solas.
                                               Caballero  Bonald “Suplantaciones”

jueves, 3 de mayo de 2012

Luis García Montero "Lo que ocurre en las nubes, ocurre también en nuestra casa"



No te voy a pedir el corazón que llevas
escondido debajo de tu ropa de invierno.
Solamente esperaba, como leña reunida,
para arder en el fuego que calienta tus manos.
Quiero esconder tu noche, tu sed, tus libramientos,
tu vivir en las sílabas que componen tu nombre,
tu quedarte dormida, tu me voy a la cama,
tu silencio acostado, mi silencio acostado,
las cosas que me pasan cuando sueñas conmigo.

Oliveiro Girondo .Poema XII (Espantapájaros)

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden y se entregan.

Oliverio Girondo, Poema 12 (Espantapájaros)

Benjamin Prado "Termas Romanas"

Oyó caer el agua de las termas
Oyó caer su espada de magnesio,
Su moneda de sílice.
Oyó caer el agua sin principio ni fin,
Sin verdad ni mentiras.
Oyó caer el agua, con su primer sentido.
Miró correr el agua de las termas,
Miró correr sus peces de rubidio,
Su reptil de nitrato.
Miró correr esa agua que es la mitad visible
De un volcán invisible.
Miró correr el agua, con su segundo sentido.
Tocó el agua caliente de las termas,
Tocó su hombro de cesio,
Su espalda de fluoruro.
Tocó el agua y el agua puso un dios en su mano:
Un dios líquido que habla una lengua indescifrable.
Tocó el agua, con su tercer sentido.
Olió el agua sin cielo de las termas,
Olió su flor de litio,
Su mujer de potasio;
La olió mientras oía su batalla infinita
Entre ángeles de calcio alacranes de barro.
Olió el agua, con su cuarto sentido.
Bebió el agua embrujada de las termas,
Bebió el agua y se hizo un hombre de cloruro:
Tuvo huesos de sodio, piel de bicarbonato.
Bebió el agua y sintió que el tiempo detenía
Su corazón de arena.
Bebió el agua, con su quinto sentido.
Cuando se fue
Ya no era el que había llegado.
Cuando se fue
Ya era un hombre submarino.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Ana Rossetti "Custodio mio"



   
 
Salamandra es deseo
bebiendo en los topacios de un estanque,
en cielos de Giotto,
en las bóvedas húmedas de translúcida yedra.
Morera y vid se agotan en tu mano.
Es deseo caballo enloquecido
de temor bajo un raudal de agua,
cascada donde estalla el arcoiris,
desbaratada trenza entre piedras cayendo.
Brazo tuyo defensa en mi cintura.
Y como la belleza -desmesura, naufragio
o voluble liana que se empina hasta el cedro
sofocándolo- el deseo penetra y es herida.
Cuerpo tuyo, cercado que mi pasión desborda,
todo escudo en dócil miel fundido
y es inútil tu intento: a un labio enamorado
ni el laurel más mortífero detendría.
Ya no podrás lograr que permanezca intacta,
angélica tesela en su alto dominio,
que mi emoción recorte cual ciprés
en un parque atildado,
que contemple el abismo desde los barandales
y al vértigo resista.
Crueldad subyugadora es el deseo.
Y me entrego a su lanza, y no quiero rehuir
su mordedura.
Apártate de mí, no quiero que me guardes,
que en mi cuerpo refrenes lágrimas ni jardines,
y antes de que las quejas aviven mi desprecio,
los avisos mi cólera, caiga sobre tus labios
-incendio alertador, granada suplicante-
la delicada muerte de mi olvido.

Carlos Edmundo de Ory "Denise"

Denise

Cuando pongo mis manos de metal
mis manos primitivas sin destreza
en tu pelo abundante donde empieza
tu cuerpo que respira amor mortal.

Cuando tocan mis dedos tu total
altura de los pies a la cabeza
sin que me tiemble el pulso, amo la pieza
maravillosa de tu ser camal.

Y entonces de quietud y roce puro
tu mirada me vence, llena de aguas
y tu silencio femenino me arde.

De repente de acción me transfiguro
desciendo mi contacto a tus enaguas
y te desnudo y te amo y se hace tarde.